Sin importar qué tan extraños se vieran, María Carla jugaba con ellos. Toscos, con formas de rectángulo, círculo y hasta de cuadrado, grandes y chicos, pero muy coloridos. El sábado es el día más ansiado. Compartir con sus nuevos amigos la motiva; la distancia no es ningún impedimento, el tiempo invertido en aprender jugando con los Mbots siempre le parece poco. Daniel, se suma al encuentro. Tiene cinco años y también le gustan los Mbots. En voz baja, apenado porque le entrevisto, cuenta que su pequeño robot se llama Sam y que además hace dibujos y construye parques. Karen, irrumpe…