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Martes, 02 Diciembre 2014 12:59

Para que los puentes no se caigan

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Al cumplirse el medio siglo de esta institución, se evidencian los logros alcanzados tanto en la formación y superación de profesionales de alto nivel académico como en el desarrollo de la actividad de ciencia y técnica

El profesor José Bienvenido Mar­tínez habla de las afinidades y diferencias entre la Ingeniería Hi­dráu­lica y la Civil.

“Un ingeniero civil —dice— trabaja más bien con obras estáticas, y el hidráulico no solo trabaja obras que no son tan estáticas sino obras dinámicas que hay que usar para dejar pasar el agua, como son canales, compuertas, presas, embalses. Y como el agua se está moviendo las cargas que afectan a esas obras son de otro orden que las que afectan a las civiles...”.

No está en el aula, pero parece como si lo olvidara. La pasión por lo que ha hecho durante más de 50 años este fundador de la antigua Facultad de Tecnología de la Uni­ver­sidad de La Habana, luego Ciu­dad Universitaria José Antonio Echeverría (Cujae), es visible.


UNA HISTORIA DE MEDIO SIGLO

 “En 1964 se inauguró la Cujae y nos mudamos de la Colina Alma Mater hacia acá. Los primeros que vinieron fueron los arquitectos y al año siguiente vinimos nosotros, los ingenieros civiles y también el resto de la Facultad de Tecnología: mecánicos, eléctricos y no recuerdo cuáles otros. Aquí hice mi quinto año al tiempo que impartía clases”, relata el profesor de Mérito, doctor Ho­noris Causa, Bienvenido Mar­tínez Rodríguez.

“Pero no se puede hablar de la Cujae omitiendo a Diosdado Pé­rez Franco, quien es prácticamente el padre de todos nosotros, es una fi­gura —hace silencio y continúa—, que lamentablemente ya falleció. Gra­duado en el 50, antes del triunfo de la Revolución, vinculado a la FEU, uno de los autores de la reforma universitaria del año 62. Fue mi jefe cuando empecé a trabajar aquí y siempre estuve cerca de él. Ex­cepcional como persona, profesor y científico. Yo digo que no se puede hablar de la Cujae sin hablar de él, porque él la concibió, él participó en el proyecto de esta escuela, en su construcción. Un profesor —para que tengas idea de quién estoy ha­blando— que en los primeros años impartió 12 asignaturas a diferentes carreras, una cosa increíble. En fin, toda esta obra en buena medida es parte de su concepción de la nueva universidad. Después, todo fue cambiando, esto ha evolucionado mucho”.

Hurga en la memoria tratando de recordar las principales transformaciones y grandes momentos que ha vivido la institución.

Habla del 70, cuando la universidad se trasladó a los lugares de producción y los ingenieros químicos se fueron a los centrales azucareros, luego el retorno a las aulas y la vinculación con el trabajo por la vía curricular, hasta llegar a la Práctica Laboral, que es la modalidad más organizada del binomio estudio y trabajo.

Bienvenido, todo el tiempo maestro, aprovecha cualquier resquicio de la entrevista para volver a la lección.

—Hay una vieja discusión sobre si un puente es una obra hidráulica o vial.

—¿Y es…?, pregunto yo que me dejo llevar.

Sonríe. “Bueno yo soy hidráulico. Pérez Franco me decía: ¿para qué son los puentes?, para dejar pasar el agua, porque si no hay agua no hay puente, eso es una obra hidráulica. Pero siendo neutral hay que reconocer que también es una obra estructural. Tiene las tres: es vía, estructura, y está el problema hidráulico de que el agua pueda fluir por ahí y no arrastre el puente, como ha pasado en algunos lugares, incluso en Cuba, que grandes inundaciones los han arrancado”.


LA CUJAE DE ESTOS TIEMPOS

Al cumplirse el medio siglo de esta institución, se evidencian los logros alcanzados en procesos universitarios fundamentales como la formación y superación de profesionales de alto nivel académico (36 % del claustro son doctores) y el desarrollo de la actividad de ciencia y técnica. Actualmente existen más de 200 proyectos de investigación nacional e internacional en los que participan alrededor de 800 profesores, así como estudiantes de pregrado y de los distintos niveles del posgrado. La universidad cuenta con ocho especialidades, 28 programas de maestría (18 acreditados) y 15 de doctorado.

La mayoría de los proyectos de investigación nacionales se orientan a la búsqueda de soluciones técnicas a problemas concretos que impactan en la economía del país, y que han tenido un espacio de análisis y confrontación en la XVII Convención Científica de Inge­niería y Arquitectura que sesionó recientemente, evento este con posibilidades de promover futuras colaboraciones entre universidades, disciplinas y especialidades.

Existen en la Cujae 12 programas priorizados a partir de las especialidades que se estudian allí, concebidos para dar respuesta a las demandas de los lineamientos como son: Vivienda, Alimentos, Industria, Energía, Medio ambiente, Defensa y Protección, Ciencias para la vida y otros.

Asociados a ellos, un grupo de profesores forma parte de las comisiones de implementación de los lineamientos.

María Sonia Fleitas, directora de ciencia y técnica de la universidad resalta la importancia y utilidad inmediata que tienen —tanto para las organizaciones y centros laborales como para el desarrollo general del país— las investigaciones que se realizan en los contextos de producción de la propia investigación. Advierte también que todavía son pocas las solicitudes que hacen las empresas para la superación de sus profesionales con respecto a la ca­pacidad que tiene la Cujae.

“Yo creo que los avances en los últimos años son muchos, por ejemplo, es destacable el por ciento de profesores que tienen publicaciones científicas de impacto y el número de los que muy jóvenes terminan sus doctorados, los 57 premios de la Academia de Ciencias de Cuba como autor principal y los 11 como coautor, y los otros tantos premios de relevancia obtenidos”, comentó la doctora en ciencias, graduada por la universidad de Ali­c­an­te, España, en el 2010, Ingrid Wil­ford Rivera, jefa del De­par­ta­mento de Ingeniería Informática, quien, al preguntarle sobre las posibilidades reales de aplicación de las investigaciones que se desarrollan en el centro rector de las ciencias técnicas en el país, respondió:

“En el caso de la carrera de In-f­ormática, el ámbito de aplicación de nuestras investigaciones es muy favorable porque contamos con el Complejo de Inves­ti­ga­ciones Tec­nológicas Integradas (CITI), al que están vinculados muchos estudiantes que desarrollan proyectos que tienen aplicación práctica y que responden a necesidades de la defensa y el orden interior del país.

“También tenemos proyectos de colaboración informáticos en Ve­nezuela, dirigidos por el Mi­nis­terio, en los que participan profesores nuestros que encuentran allí otra brecha para la aplicación de sus investigaciones”.

En 1964, en la inauguración de la Ciudad Universitaria, el Coman­dante en Jefe Fidel Castro se refirió a cómo el concepto de universidad se ampliaba y cómo en el futuro se haría cada vez más dinámico, más práctico, y lo unido que estaba a la investigación que se hacía más allá del laboratorio, del aula o del libro, la realizada en la calle, sobre la realidad concreta de un país.

La doctora Alicia Alonso Becerra, rectora del instituto retomó esta concepción al señalar que el impacto de la universidad se proyectaba hacia la sociedad, en función de formar un profesional capaz de tributar a la solución de problemas del sistema empresarial cubano y ex­presó: “son los ingenieros de la Cujae los que van a tener que trabajar en la implementación de los lineamientos y el perfeccionamiento del modelo económico cubano en los próximos años”.

Hacia el desarrollo social del país también apunta la extensión universitaria, otro de los procesos esenciales en la formación integral del profesional. Sobre cómo se manifiesta en la práctica la actividad extensionista extramuros, ex­plicó el director de extensión universitaria, Carlos Roque García.

“Las investigaciones salen de las aulas hacia la comunidad. Pero la relación no puede ser meramente intervencionista, llegar al barrio y pensar que podemos cambiarle la vida a la gente con unas cuantas acciones. Hay que verlo como un proceso de retroalimentación en el que los saberes populares contribuyen a mejores resultados de nuestras investigaciones”.

“Nosotros por ejemplo, tenemos el proyecto sociocultural Toledo, en una comunidad aledaña, un proyecto de corte medioambiental en la comunidad del Mariel, y otros en el municipio del Cerro de la capital, solo por citar algunos de los más de 30 proyectos de la extensión universitaria”.

Los jóvenes expresan el orgullo de ser cujaeños, formar parte de es­­tos 50 años y ser útiles en las diversas áreas que hoy son objeto del perfeccionamiento económico y social en el país.

Frank Castilla Mancebo, estudiante de segundo año de la carrera de Geofísica, habla de los aportes que desde su campo puede hacer en el estudio de las propiedades físicas de la tierra en Santiago de Cuba, región frecuente en sismos y movimientos tectónicos, donde él vive.


RETOS PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS

“Como universidad técnica tenemos la responsabilidad de contribuir al desarrollo del país, a mejorar la situación económica, a ser más productivos, más eficientes, a lograr que el país avance”, opina Sonia Fleitas, mientras los profesores Ingrid Wilford y Bienvenido Mar­tínez resaltan la urgencia de preparar en tiempo récord a los jóvenes profesores y ser constantes con ese relevo.

Quienes viven este momento se llaman a sí mismos privilegiados, sienten como Frank Castilla, estudiante de Geofísica, que la Cujae es su sueño hecho realidad, o como el profesor Bienvenido, una razón para que los puentes no se caigan.

 

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