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Martes, 03 Mayo 2011 14:35

José Antonio Echeverría

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Echeverría Bianchi,  José Antonio

Nació en Cárdenas, provincia de Matanzas, el 16 de julio de 1932. Allí cursó sus primeros estudios, y al graduarse de bachiller en Ciencias viajó a la Habana y matriculó la carrera de Arquitectura en el curso 1950-51.

Nació en medio de una Cuba atravesada por años de crisis y radicalización de la pequeña burguesía. Recuérdese que en el levantamiento  de 1933, para derrocar al dictador Machado, confluyeron los elementos peculiares de la formación ideológica del país: el nacionalismo democrático martiano como programa del presente y no del pasado; su vinculación con las tradiciones locales del socialismo; la fusión entre clases medias y sectores populares que cristalizó la reforma universitaria; el peso de la juventud como elemento dinamizador, detonante, de la actividad política en el resto de la sociedad. Esta asonada quedaría   como un antecedente político notable en nuestra historia, cuya herencia se recogerá, triunfal a mediados de la década del 50. Fue, además, el punto más alto que la movilización estudiantil alcanzó en América Latina cuando la reforma echó a andar su proyección política.

De modo que nos detendremos en José Antonio joven, en las circunstancias que lo hacen madurar como revolucionario y hombre.

Es importante aclarar que Echeverría no fue un militante marxista leninista. Fue un combatiente revolucionario, un dirigente estudiantil y político de nuestro pueblo, en las condiciones concretas de su etapa histórica, y por lo tanto, con las características concretas de ese momento. Su pensamiento, expresado en múltiples ocasiones, desplegó una serie de proyecciones que constituyeron el resultado de la filosofía política del movimiento estudiantil revolucionario de la época.

En  su táctica de lucha, Echeverría consideró la unidad como la pieza fundamental de sus acciones: la unidad del movimiento estudiantil, la unidad de las fuerzas revolucionarias, la unidad entre las fuerzas revolucionarias y las masas, y la unidad con las fuerzas progresistas de América Latina y de otras partes del mundo. A medida que se desarrolló la lucha se fueron materializando todos los factores que conforman esta estrategia.

El agravamiento de las contradicciones políticas de la dominación a partir del 10 de marzo de 1952, y sobre todo, la nueva etapa de revolución abierta el 26 de julio de 1953, permitieron a la rebeldía universitaria buscar su organicidad, permanencia y objetivos engranados a una estrategia nacional de toma del poder político para desarrollar una revolución. José Antonio Echeverría sería la figura que personificaría con más fuerza esa lucha estudiantil, convirtiendo a la Universidad de la Habana en un centro de resistencia popular.

Echeverría, supo poner en manos de Fidel la gloriosa bandera del estudiantado cubano, como dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU, en pacto de confianza plena, sellado con la Carta de México, suscrita en el año 1956, en el país azteca, cuando ambos líderes revolucionarios, convinieron desarrollar sus planes de acción armada independientes, pero con la coordinación necesaria para derrotar la tiranía.


En 1957, ocurrirían los hechos del 13 de marzo, centrados en un grupo de la vanguardia estudiantil que tenía como programa, atacar el Palacio Presidencial y tomar la emisora nacional Radio Reloj.  Las acciones fracasaron y entre los innumerables factores que incidieron en la frustración  estuvieron: el desconocimiento del escenario de lucha, la gran superioridad numérica y de armamentos del enemigo, así como las bajas que los atacantes sufrieron desde el principio. Pero, si hubiera que apuntar el más determinante, estratégicamente puede señalarse el no funcionamiento del respaldo, tal y como se planificó.

Según testimonios recogidos,  muchos revolucionarios llegaron hasta las inmediaciones del Palacio Presidencial y hasta estuvieron junto al camión que tenía las armas, pero  faltó la determinación y la   orden para que se sumaran al  ataque.

Ese día, junto a su querida Universidad, después de arengar al pueblo por Radio Reloj , cae en pleno combate, José Antonio Echeverría, a los 24 años de edad. Muere bajo las balas asesinas de la policía batistiana, el líder indiscutible de los estudiantes de aquel tiempo en un gesto pleno de heroísmo, que tuvo plena repercusión en la conciencia popular y se integra legítimamente a la historia de los hechos más trascendentes del acervo revolucionario cubano.

José Antonio Echeverría fue visionario al respecto, pues en su testamento político expresaría: “Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo…”

El Presidente eterno de la FEU, convirtió a esta Organización en un destacamento revolucionario de Vanguardia, de donde salieron numerosos miembros que seguirían trabajando en la clandestinidad o se incorporarían a los diferentes frentes guerrilleros del país hasta el triunfo del Primero de Enero.

Con la alborada de 1959, vendrían nuevas páginas gloriosas  escritas por la juventud cubana y su estudiantado, en respaldo al proceso revolucionario, a sus medidas y a la consolidación del socialismo, brillando por igual que en los tiempos de José Antonio .Así fue con la Campaña de Alfabetización, desplegada en el año 1961, cuando más de cien mil estudiantes se incorporaron a esta batalla que llevó el pan de la enseñanza a cada rincón del país. Así seguirá siendo en este desarrollo de la universidad cubana que va comenzando a superar los más audaces sueños de los pioneros de la Revolución. Así seguirá siendo en cada cruzada por la Patria.


Hablan algunos de sus compañeros
Julio A. García Oliveras:

“José Antonio como todo joven de su época vivió intensamente a pesar del tiempo que dedicó a la gesta revolucionaria. Tenía 24 años, era un joven con inquietudes, jaranero, que gustaba tomar cerveza y oír a Benny Moré. Practicaba fútbol, entre otros deportes. Era muy aceptado entre las muchachas, porque aunque era de complexión robusta, tenía buena estatura y lucía bien. Por ser su compañero durante años, pienso que su imagen no puede idealizarse como para quitarle la parte humana y natural de su hombría y su juventud.

La figura que trascendió de José Antonio en aquella época era la de un revolucionario de combate.  Pero es hora ya de esclarecer su pensamiento político, porque lo otro sería considerarlo como un robot, es decir, una gente que se fajaba con la policía automáticamente.

En el plano político José Antonio al igual que Fidel y otros combatientes, se sumergió en la lucha a partir del golpe de estado del 10 marzo de 1952, en primer orden por restablecer la legalidad y rescatar la Constitución de 1940.

Muy pronto ya en el 53 y 54, José Antonio va a introducir el término de Revolución Cubana en sus discursos y arengas (...) y habla de la planificación de la economía, del papel del arquitecto en Cuba en función de las necesidades sociales del país y también de la unión con el sector obrero, en particular, el azucarero.

...Habla del imperialismo y tiene un discurso en el acto contra las dictaduras de América.  La otra parte de su pensamiento está ligada a su ejecutoria como dirigente (...) y el otro rasgo diríamos es la línea insurreccional.  O sea, que José Antonio, cuando cae tiene un pensamiento consecuente, unitario e insurreccionalista, que son rasgos estratégicos de su lucha” .

Rolando Bezos Secades:

“...Yo no solo era su jefe de despacho, sino también su amigo, su compañero de cuarto en la casa de huéspedes de la calle 25 No. 411 entre J y K, en el Vedado habanero. Nosotros decíamos que el “gordo” estaba fuera de liga. No daba una orden que no fuera él mismo capaz de cumplir, y siempre los demás estábamos llamándole la atención, pues ya no podía recibir ni un golpe más en la cabeza.


“ El estrechamiento de las relaciones FEU-trabajadores, lo lograba gracias a sus características personales. Para la realización de la huelga azucarera en 1955, por ejemplo, enviaría a los estudiantes a todas las provincias a fin de contactar con los líderes obreros y recuerdo también una carta dirigida al compañero Osmel Francis de Los Reyes, de Guantánamo, en uno de cuyos párrafos podía leerse:

Tu que estás de lleno y de cerca en el problema de la Base Naval (territorio de Cuba, ocupado por los Estados Unidos en contra de la voluntad del pueblo), conoces el asunto mejor que nadie, cualquier sugerencia o cualquier actitud que tú tomes será respaldada por nosotros así, hermano, hazlo saber al secretario del Sindicato de la Base y demás compañeros obreros vejados.


Guillermo Jiménez:

“José Antonio no era sólo un líder universitario, sino un revolucionario con gran influencia a nivel de toda la nación. En verdad, la Universidad no sólo era un reservorio natural de cultura, sino un sitio donde se fomentaba el acercamiento político y nacionalista. En el año 55 José Antonio estaba en la cúspide de su liderazgo, no hay que olvidar que Fidel había salido de prisión y marcharía a tierra azteca a preparar la victoria definitiva, entonces tras la  Carta de México Echeverría se propondría cumplir los compromisos asumidos con  el Jefe de la Revolución “.

Josefina Rodríguez:

“José Antonio Echeverría tenía un don especial para hablar y llegar a todos. Mire si eso era fuerte que también nos ayudó a organizarnos a nosotros los estudiantes de la Segunda Enseñanza en ese entonces. El contribuyó  en toda la realización de nuestro Congreso, que se celebró en el local de la FEU de la Universidad, y siempre nos llamaba a unirnos en la lucha contra la tiranía, inclusive tomamos parte también en la huelga azucarera”. “ Yo siempre tengo ese sentimiento de ir acompañada por José Antonio en los desfiles”.

Todos mencionan al “gordo” con la inmediatez de los amigos cercanos, como si fueran a verlo bajar la escalinata, rumbo a la calle San Lázaro...con aquella frase que solía decir: “ no puedo pararme, es que tengo planos los pies...”

Hechos significativos por años

1952. La Universidad

Al año siguiente de su arribo a la Escuela de Arquitectura, se produce el golpe de Estado de Fulgencio Batista; los estudiantes fueron la única fuerza social relativamente organizada  que opuso una resistencia visible instantánea al dictador, convirtiéndose la Universidad de La Habana, en el principal escenario de lucha. El  hasta entonces presidente de la República, Carlos Príos, recibe una comisión de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU, en el Palacio Presidencial y le pide armas para organizar la resistencia. El mandatario promete enviarlas, pero éstas nunca llegarían. Mientras tanto, a los lados de la escalinata, un grupo de estudiantes entre los que se encontraba Echeverría, instaló un sistema de altavoces a través de los cuales se comienza a denunciar el porrazo, llamándose al pueblo a un paro general. El cerco policial que se establece sólo se levanta 6 días después, no logrando intimidar a los jóvenes. Esta situación no fue ajena a Batista, quien en un evidente esfuerzo por apaciguar los ánimos en el único foco de rebeldía existente, emite una declaración en que afirma su respeto a la autonomía universitaria, enviando simultáneamente sobornadoras ofertas: formación de un gobierno de profesores y alumnos que acometiera una reforma y la promesa de entregar 10 millones de pesos para la construcción de una ciudad universitaria  La propuesta fue rechazada.


Cuatro días después del golpe, la FEU emitió una declaración de principios que, elevándose más allá de las limitaciones de la dirigencia estudiantil, se coloca a la altura de las gloriosas tradiciones revolucionarias de la Universidad, llamando al pueblo a la lucha contra la dictadura. De todos los pronunciamientos políticos del momento, junto al manifiesto de Fidel: "Revolución no, zarpazo”; constituye la apelación más clara y encendida a oponerse a la naciente tiranía.

En ella los estudiantes de la Universidad  de La Habana, expresaban entre otras cosas:
"Somos otra vez los abanderados de la conciencia nacional. Las dramáticas circunstancias que atraviesa la Patria nos impone duros y riesgosos deberes. No nos hemos puesto a medir la magnitud de las consecuencias. Estamos prestos a cumplirla serena, responsable y firmemente. La colina universitaria sigue siendo bastión y esperanza de la dignidad cubana.

"Combatimos el golpe militar del 10 de marzo por haber derribado lo que constituye la esencia y razón de ser de la República en esta etapa de su desarrollo. La estructura democrática establecida en la Constitución que el pueblo se diera en 1940".

En los primeros días del paro estudiantil se acordó realizar una campaña de apoyo a la Constitución de 1940, una de las más progresistas de América Latina para su época. Idea central: abrir libros para que la ciudadanía deposite su firma en apoyo al violado cuerpo legislativo y, a través de esta actividad movilizar al pueblo contra Batista. Centenares de universitarios habaneros recorren el país en la obtención de este objetivo y son apoyados por los estudiantes de cada localidad.

José Antonio Echeverría entonces estudiante de segundo año de arquitectura, vice presidente de su Escuela, y como tal, miembro suplente de la FEU, al mismo tiempo que ya un dirigente destacado de un grupo estudiantil renovador surgido en su Facultad, se plantea ganar al movimiento estudiantil para posiciones revolucionarias. Y para ello considera importante concentrar el trabajo dentro de la Universidad, ganar la dirección de la FEU y después, extender el movimiento a otros sectores estudiantiles. Está convencido de que para los estudiantes del resto del país, la Universidad de La Habana representaba  las tradiciones revolucionarias del 30 y la lucha contra Machado del 33. Pero ya a estas alturas, también tiene claro que sólo con las armas se podrá derrotar a Batista, por ello  se propone ir conformando pequeños grupos armados.

En los últimos meses de 1952, comenzó a trabajar en la formación de colectivos de veinte o treinta estudiantes con fines insurreccionales. Le encomendó a cada uno de sus compañeros más cercanos la organización de ellos. Se trataba de conformar en la Universidad un destacamento de cien a ciento cincuenta combatientes.

Así, un 26 de noviembre, un día antes de la fecha de recordación de los mártires asesinados por el colonialismo español en 1871, y como parte de la promoción de la actividad, uno de estos grupo decide lanzarse al terreno del Estadio del Cerro, durante un juego de béisbol, y frente a 20 mil espectadores, despliegan una tela contra la dictadura, conminando al pueblo al acto que se realizaría en la Colina universitaria. De inmediato los esbirros aparecen con toda su violencia y detienen a los estudiantes, entre ellos, a José Antonio, pero éstos pudieron alcanzar su objetivo: llamar la atención y dar muestras de una Universidad rebelde.


Año 1953

Comenzó agitado. El 10 de enero, día del aniversario de Julio Antonio Mella (líder estudiantil, fundador del Partido Comunista de Cuba, asesinado en México por orden de Machado), los estudiantes celebraron un breve acto y erigieron un pequeño pedestal frente a la escalinata universitaria sobre el cual colocaron su busto. Cuatro días después, amaneció embadurnado de chapapote, en una evidente profanación , que  encontró respuesta inmediata en el estudiantado universitario. La protesta fue creciendo rápidamente en amplitud y violencia. A la mañana siguiente toda la zona cercana a la Universidad se convirtió en campo de batalla entre estudiantes y policías.

Hacia la plaza Cadenas( en la Universidad) comenzó a movilizarse el estudiantado de las distintas escuelas , desbordándose en la escalinata, y calles adyacentes a la Colina. Miles de estudiantes empezaron a formar una masa agitada que gritaba contra Batista y contestaba a la agresión armada, con  piedras y todo lo que encontraba a mano. La acción estudiantil  marcaría un hito histórico en la lucha contra la tiranía de Batista.
Una poderosa manifestación formada por varios miles de estudiantes inició una marcha por la calle San Lázaro rumbo al Mausoleo de los Estudiantes de Medicina fusilados por el colonialismo español. La policía trató infructuosamente de detenerla. Resonaban los gritos de ¡Abajo Batista! y ¡Abajo la dictadura!  , y cuando faltaban algunos cientos de metros para alcanzar el paseo del Prado y el objetivo final, una densa barrera de fuerzas represivas cerró el paso. Varias filas de policías y soldados con armas largas, carros perseguidoras y bombas flushers en disposición combativa, se interponían a los estudiantes.

La avanzada de la manifestación, formada por los más aguerridos estudiantes revolucionarios, entre ellos, Echeverría, Carbó, Chomón, Marcelo Fernández, arremetió contra la muralla policial que en el primer momento retrocedió ante la acometida juvenil, repartiendo golpes con sus armas. El impulso de la columna estudiantil no cedió y trató de desbordar a las fuerzas represivas, con el afán decidido de llegar a su objetivo, del cual la separaban escasos metros. En el enfrentamiento cayó, mortalmente balaceado, Rubén Batista Rubio, primer mártir estudiantil contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Llega el 28 de enero y en los actos de recordación por el natalicio de José Martí, nuestro Héroe Nacional, estuvieron a la vanguardia los estudiantes de todo el país y junto a ellos, un grupo anónimo, integrado por unos 1.200 muchachos que respondían a una organización desconocida hasta entonces, y que muy pronto se haría notar su disciplina y combatividad. Se trataba de los jóvenes que se estaban organizando en torno a Fidel.

En la Habana, la Universidad organiza la manifestación de las antorchas dentro de la jornada proyectada por la FEU en homenaje al Apóstol, participando también, en ella, estudiantes de Pinar del Río. Es así que durante las primeras horas de la noche, en tanto frente al Capitolio se desarrollaba el acto oficial patrocinado por el régimen batistiano, cientos de estudiantes y gente del pueblo arribaban ininterrumpidamente al área universitaria para integrar una enorme masa bulliciosa, armada de sus lengüetas de fuego que comenzaría a desfilar a las 11:30 de la noche, encabezada por una gigantesca bandera sostenida por muchachas universitarias y de la enseñanza media. Detrás, el ejecutivo en pleno de la FEU.

Sobre la marcha se sumarían otros bloques, destacándose una columna de unos 500 jóvenes, perfectamente formados, que iban detrás de Fidel coreando ¡Revolución! ¡Revolución!.

Llega el 26 de julio de 1953. Se produce en Santiago de Cuba, el frustrado, pero histórico por su lección,  Asalto al Cuartel Moncada, dirigido por Fidel. La mayoría de los hombres que tomaron parte del mismo se habían entrenado, en una u otra forma, en las prácticas de la Universidad, pero mantuvieron lo dispuesto del plan, de no hacerlo trascender por cuestión de seguridad. Cuando la noticia llega a los dirigentes de la FEU de la Habana, los detalles eran escasos y tratándose de un domingo, día de receso de las actividades universitarias, se hacía difícil actuar, además las fuerzas represivas, portando armas largas, rodearon la Colina, en actitud abierta de que seguirían  cumpliendo lo decretado por Batista: la suspensión de las garantías constitucionales y la censura de prensa, con lo que de hecho se hacía casi imposible desarrollar cualquier acción política contra el régimen. Las fuerzas represivas se mantendrían en la misma postura durante el resto de 1953. 


El 26 de julio de 1953 dejó una profunda huella entre los estudiantes revolucionarios de La Habana que se organizaban para luchar contra la dictadura. El hecho afectó de forma especial a José Antonio. Sus estrechos lazos con Renato Guitart, caído en el Moncada y compañero de estudios en Cárdenas le dejaron una impresión imborrable. Su convicción revolucionaria se haría más honda y desde ese mismo instante, reconoció en Fidel el iniciador de la lucha contra Batista. En los próximos meses esto lo llevaría a desarrollar una intensa campaña por la libertad de los combatientes del Moncada y a rendir tributo permanente a los héroes caídos.

A partir de ahora, José Antonio Echeverría, con una meridiana línea  revolucionaria se propone llevar adelante el cambio radical de la dirigencia en el movimiento universitario de La Habana donde, en todos estos años, se hacian claras evidentes contradicciones.  Es  el momento de que éste aspire a la presidencia de la FEU, ganando previamente la de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura.

El programa de Echeverría, al frente del grupo ProReforma Arquitectónica, planteaba las medidas fundamentales de la lucha en la esfera universitaria. En lo referente a su Facultad, proponía trabajar en pro de la construcción de un nuevo edificio para esa Escuela, que en esos momentos se alojaba en el local de Ingeniería. Demanda la modernización del plan de estudios para adecuarlo a las nuevas corrientes de la especialidad e incluye un solo punto de carácter nacional: la oposición del estudiantado al régimen batistiano. Hay que destacar que José Antonio, influido por los planteamientos de Mella, está convencido de que el cambio del sistema político social es prerrequisito para establecer las reformas del sistema académico.

Año 1954

La tensión dentro de la Universidad alcanza un elevado nivel. La amenaza del cierre de la Alta Casa de Estudios es manejada cínicamente por politiqueros y traidores del movimiento estudiantil. En este climax se promueven las elecciones para designar el ejecutivo de la FEU  que se llevan a cabo el 22 de febrero de 1954. El empate inicial entre José Antonio y Greig, se resuelve finalmente cuando todos deciden apoyar al presidente de Pedagogía, como presidente de la FEU.  José Antonio es elegido secretario general. Tenía entonces 21 años.

El 5 de marzo, la FEU publica un manifiesto donde fija la postura de la nueva dirección estudiantil. En el documento se hace un análisis de la crisis del país y se ratifica la oposición del estudiantado al golpe del 10 de marzo.  Poco después, organiza una demostración contra el régimen, que marcará la tónica combativa de las acciones en el futuro,  disminuidas  por las medidas altamente represivas de Batista.

En plena celebración del carnaval, el 28 de marzo, Echeverría y un grupo de compañeros deciden hacer una demostración contra el régimen  al pasar frente a la tribuna presidencial. Emplean para ello un camión de volteo, adornado con ramas de árboles y se disfrazan con antifaces. Todo esto sin que el conductor del camión sepa nada de los objetivos que se persiguen. El chofer, entusiasmado con el paseo y la bebida, en cada parada se bajaba para bailar en la calle. Así llegan frente a la tribuna, donde se encontraba Marta Fernández, esposa del tirano. Sin vacilar un momento, los estudiantes sacan una tela con lemas contra la dictadura y comienzan a gritar consignas revolucionarias. El efecto es fulminante, después de algunos segundos de sorpresa, fueron trasladados en calidad de detenidos al Castillo del Príncipe. El juicio fue aplazado varias veces, lo que motivó que se declarase una huelga de hambre. Ante esta situación, se organizó la protesta y el paro en la Universidad en apoyo a los detenidos. Serían liberados a fines de abril. 


Líneas de acción que emprende Echeverría en esta etapa como dirigente estudiantil
.Mantener la Universidad abierta como base de la lucha, conjugando esta medida con el desarrollo creciente de las acciones estudiantiles.

  • Impulsar la convocatoria del III Congreso de Estudiantes Secundarios.
  • Organizar (22 de junio-54)  un acto de masas en la escalinata universitaria en enérgica protesta contra la invasión de Castillo Armas, que hiciera desde Honduras, contra el régimen de Arbenz en Guatemala, llamando a los cubanos a alistarse como voluntarios para combatir en defensa del pueblo hermano. En los días posteriores se decretó un paro estudiantil . La policía penetró en la escuela de Medicina en busca de armas, en una nueva violación de la autonomía universitaria.

En septiembre se abre la matrícula para el nuevo curso universitario 1954/1955, y el 30 de ese mismo mes, en un acto en recordación de Rafael Trejo, primer mártir estudiantil caído frente a la tiranía machadista, se anuncia públicamente que José Antonio Echeverría ha pasado a ser presidente de la FEU. El anterior presidente había renunciado para poder terminar sus estudios.

El 9 de octubre la FEU publica una declaración sobre las elecciones, en la que define de manera pública su rechazo a la farsa electoral que parece alentar la esperanza de algunos sectores que mendigan una apertura de Batista. No existiendo en esos momentos una alternativa insurreccional inmediata. Echeverría apela a la conciencia política del pueblo para llevar adelante una gran demostración popular contra las elecciones.
El llamado de la FEU para rechazar las elecciones hace eco en las masas. Es un factor que contribuye al gran movimiento de abstención que hace fracasar la maniobra de Batista para legalizar su régimen golpista. El factor más influyente es la retirada de la candidatura de Ramón Grau San Martín, único opositor a Batista.

Desde la cárcel, el pensamiento de Fidel se hace presente. En octubre comienza una profusa circulación en la isla de "La historia me absolverá". Decenas de miles de ejemplares se reparten a lo largo y ancho del país.

El 18 de diciembre los periódicos publican la protesta estudiantil contra el proyecto de la dictadura de dividir la isla en dos para facilitar el tránsito de los barcos norteamericanos en ruta hacia el canal de Panamá, y se anuncia la convocatoria los días 17 y 18 de enero de un fórum nacional "para defender el prestigio patrio". El Canal, amenazaba la soberanía del país en aras de los intereses económicos norteamericanos.

Este debate, celebrado en la Universidad de La Habana, provocó amplias informaciones en los órganos de prensa y se convierte en una manifestación de la protesta contra el régimen batistiano. El lema bajo el cual se desarrolla el evento de amplia participación fue: "En defensa de la Soberanía y la Integridad Nacional".


La masa estudiantil se lanza nuevamente, el 13 de febrero, contra las fuerzas represivas. Su dirigencia reclama la libertad de los presos políticos, poniendo especial énfasis en Fidel y los combatientes del Moncada. Los estudiantes se enfrentan cuerpo a cuerpo con las fuerzas policiales, José Antonio, al frente de una manifestación en la calle San Lázaro, cae herido gravemente en la cabeza. Los estudiantes se enfrentan cuerpo a cuerpo con las fuerzas policiales. Se producen numerosas bajas a los manifestantes, entre heridos y detenidos. La FEU protesta por la agresión y las lesiones graves infligidas a su presidente. El hecho tiene gran repercusión entre los estudiantes y todos los periódicos publican la información sobre los sucesos.

Al tomar Batista posesión de la Presidencia, el 24 de febrero, producto de la comedia electoral de noviembre de 1954, Echeverría fija ante la prensa la posición revolucionaria:
"El estudiantado y la juventud han quedado en este momento solos en este camino. La claudicación y la inercia de las llamadas clases dirigentes del país, han colocado sobre nuestros hombros un peso, con el que, sin embargo, no nos sentimos abrumados. Tenemos fe en que la unión del estudiantado y la juventud, con las clases obreras, campesinas y profesionales, logrará plasmar los ideales revolucionarios que constituyen la esencia misma de nuestra Nacionalidad…”

En otra declaración dirá: "Sólo la acción nacional enérgica, tendiente a plasmar los postulados de la Revolución Cubana en cuyo camino actualmente ya se encuentra nuestra patria logrará liquidar esta triste etapa cuartelaria de nuestra historia republicana…”

A principios de marzo se efectúan las elecciones en la Escuela de Arquitectura, y Echeverría obtiene la presidencia sin dificultad. En las otras escuelas universitarias, el estudiantado revolucionario, que sigue con disciplina y entusiasmo la línea trazada por José Antonio, se moviliza para asegurar el triunfo a los candidatos que representan la línea insurreccional. El 19 de abril, José Antonio obtiene por segunda vez la presidencia de la FEU.

Entre los pronunciamientos más destacados de Echeverría en ocasión de su reelección podemos señalar, además de su inclaudicable actitud de rechazo al régimen, su esfuerzo por "volcar el acervo cultural universitario en las grandes masas populares, mediante la creación de la Universidad Popular Rafael Trejo, y una gran campaña de alfabetización que recorrerá todo el país.

Ya en esa época, José Antonio Echeverría era un dirigente muy querido y respetado por los estudiantes, no sólo en la Universidad sino en el resto del país. A la colina universitaria concurrían frecuentemente los estudiantes y dirigentes de los institutos de Segunda Enseñanza y de las otras escuelas secundarias para entrevistarse con José Antonio. Ya iba madurando la coordinación de lucha contra la dictadura, y los estudiantes de otros centros de enseñanza se lanzaban a la protesta al llamado de la Universidad de La Habana.

El día 8 de mayo se organizó una manifestación estudiantil, en recordación de la muerte de Antonio Guiteras, en El Morrillo, provincia de Matanzas. Una gran cantidad de estudiantes se trasladó al lugar de los actos, encabezados por José Antonio Echeverría y Fructuoso Rodríguez. En esa reunión José Antonio pronunció un encendido discurso, sin que las fuerzas policiales se decidieran a intervenir. Más en la noche, las fuerzas represivas pretendieron impedir otro acto que debía realizarse en el Instituto de Segunda Enseñanza.
Después de una discusión acalorada con el jefe de la policía, el máximo dirigente de la FEU terminó por lanzarle un puñetazo, con lo que provocó la respuesta de sus guardaespaldas. Echeverría sufrió graves heridas en la cabeza, además de contusiones en todo el cuerpo. En ese estado fue hecho prisionero.

La agresión policíaca en Matanzas y la prisión de Echeverría y sus compañeros provocó inmediatamente una fuerte respuesta en la Universidad. La policía rodeó la colina mientras se realizaban demostraciones en La Habana, Matanzas y otras ciudades del país. Los institutos de Segunda Enseñanza se solidarizaron con sus compañeros de La Habana y, finalmente, el 11, fueron puestos en libertad los detenidos. En la Universidad, un gran recibimiento esperaba a Echeverría.

El 15 de mayo, los combatientes moncadistas presos en la Isla de Pinos fueron puestos en libertad. Fidel, en  conferencia de prensa ofrecida en el hotel de esa localidad, expresaba: El único que se ha opuesto aquí a las soluciones pacíficas es el régimen. La única salida que le veo a la revolución cubana es elecciones generales inmediatas. Lo de la Constituyente es una maniobra del régimen para elegir a Batista, a través de una oposición prefabricada, en otro bochornoso primero de noviembre. No debe olvidarse que los cubanos amamos la paz, pero más la libertad."


Fidel, aunque ya entonces tenía toda una estrategia de lucha elaborada, a su juicio lo más importante, en ese momento, era demostrar que no había solución política, es decir, solución pacífica al problema de Cuba. La opinión pública debía darse cuenta de que si el país se veía forzado a elegir el camino de la violencia no era culpa de los revolucionarios sino del régimen.

En la estación Terminal de Ferrocarril de La Habana, los dirigentes de la FEU, José Antonio, Fructuoso y Anillo, en medio de un entusiasta recibimiento popular, esperaron a los Asaltantes del Moncada liberados. Ese día, los dirigentes estudiantiles intercambiaron opiniones sobre la situación del país.

Luego de múltiples sucesos repetidos por los estudiantes, el 9 de julio, nuevamente los cuerpos represivos se lanzan contra la Universidad y violan la autonomía universitaria. Echeverría es detenido.

En esos días, el máximo dirigente de la FEU anuncia los actos por el segundo aniversario del 26 de Julio, a los que se le darían gran relevancia. En esa fecha las fuerzas policiales rodean la Universidad con fuertes contingentes. En el Salón de los Mártires de la FEU habla Haydée Santamaría( asaltante al Cuartel Moncada y hermana de Abel, también asaltante y asesinado vilmente por los huestes batistianas)  y después Echeverría. Al terminar el acto, los estudiantes salen en manifestación y se enfrentan a la policía. José Antonio fue detenido una vez más, así como Anillo, Nuiry y Machadito.

La amnistía concedida por Batista redobló los esfuerzos de los partidos políticos con el fin de lograr un compromiso. En julio se funda la Sociedad de Amigos de la República (SAR), aprobada por todos los cabecillas politiqueros, la que se apresuró en declarar a la prensa que excluía toda posibilidad de restaurar por la violencia el orden democrático y buscaba una solución electoral en la que el pueblo, en un sólo día, pudiera cubrir "a través del voto, todas las magistraturas del Estado.

Batista, en una inteligente jugada que consigue los resultados buscados, permite el regreso al país de Carlos Príos, con lo que se produce la bancarrota del denominado Pacto de Montreal, a través del cuál sus seguidores y una parte de los dirigentes ortodoxos se habían comprometido a derrocarlo, aunque realmente  no hicieron nada durante tres años. Por otra parte el dictador autoriza la celebración de mítines públicos a los dirigentes de ese y otros partidos de la oposición.

Mientras esto sucedía, un elevado número de combatientes revolucionarios fue reuniéndose alrededor de Fidel  para estructurar el Movimiento 26 de Julio, el cual por la constante amenaza de la dictadura, marcha al exilio a preparar y entrenar el núcleo del ejército guerrillero, que más tarde viajará a Cuba en el "Granma", e iniciará sus combates en la Sierra Maestra. En Nueva York, el 30 de octubre, Fidel denuncia la maniobra de Batista, en acto masivo. La FEU decide participar en el mitin buscando los mismos objetivos. Echeverría, como su presidente, exige el derecho a hacer uso de la palabra. En su intervención, trasmitida por la radio a todo el país, expresaba:

"… la Federación Estudiantil Universitaria, que ha estado a la vanguardia de la lucha del pueblo por el rescate de las instituciones democráticas, y prueba de ello son nuestros mártires, nuestros presos y nuestros múltiples exiliados, fue también la primera en señalarle a la ciudadanía unas bases para la solución nacional. Al reclamo de una solución al hecho de fuerza del 10 de marzo respondió con la cínica mascarada del 1o.de noviembre. Y hoy, ante una nueva petición de elecciones generales, se aparece con una convocatoria ridícula a elecciones parciales …

"…Ante este pueblo que repudia las elecciones mezquinas convocadas por el dictador, yo demando de los presidentes de los partidos políticos, que no transijan ni acepten participación en las mismas. Pues ello equivaldría a la entrega de la causa de este pueblo que aquí se reúne… Mantenemos que únicamente una transformación profunda en nuestra realidad política, económica y social, puede ser la cura de los males de nuestra patria. El problema inmediato de Cuba es derrocar al usurpador Fulgencio Batista y establecer un gobierno democrático; y después emprender una obra revolucionaria que resuelva el problema de los desempleados, de los campesinos sin tierra, de los obreros explotados, de una juventud condenada al destierro económico. Cuba está urgida de una verdadera revolución que arranque lo que Martínez Villena llamara en sus versos encendidos 'la dura costra del coloniaje”

Echeverría hacía suyas las palabras de Martí: "Los derechos de los pueblos no se mendigan, se arrancan. No se conquistan con lágrimas, sino con sangre." Y terminaba llamando al pueblo a pronunciarse.

Apoyado por los gritos de '¡Revolución!' y '¡Fidel Castro!' de los compañeros del 26 de Julio y sus simpatizantes, "su discurso daría un golpe decisivo al intento de los politiqueros.

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