Analiza experto de la Cujae contaminación del aire tras incendio en Matanzas

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Foto tomada de Bohemia

Existe una real preocupación acerca de los posibles daños a la atmósfera, por la emisión de gases contaminantes debido a la combustión de hidrocarburos, tras el incendio de grandes proporciones en la base de supertanqueros de Matanzas, desde el pasado viernes 5 de agosto. En busca de un criterio especializado, la Dirección de Comunicaciones de la Universidad Tecnológica de La Habana, José Antonio Echeverría (Cujae), entrevistó al profesor de Contaminación Atmosférica de la Facultad de Ingeniería Química, Anel Hernández Garces.

En su explicación, el experto analiza los efectos de la combustión de hidrocarburos en cualquier circunstancia, no solamente atendiendo a lo sucedido en la zona industrial de la occidental provincia cubana.

Una de las causas principales de la contaminación del aire es la combustión. El viento actúa como medio de transporte, dilución y transformación de sustancias tóxicas a través de la atmósfera —explica el profesor, graduado de Radioquímica en el Instituto Superior de Ciencias y Tecnologías Nucleares, integrado hoy a la Universidad de La Habana—. Aclara, además, que en el caso de procesos industriales, se optimizan las condiciones de la combustión para que sea lo más completa posible y genere la menor cantidad de partículas y gases contaminantes. Estos son conducidos hasta chimeneas con la altura necesaria para que puedan dispersarse en la atmósfera y al llegar a la superficie contaminen el aire lo menos posible.

Según explica el profesor Hernández Garces, en la combustión completa solo se emiten dióxido de carbono y vapor de agua. Sin embargo, durante los accidentes donde se queman hidrocarburos la combustión nunca es total; los gases y partículas se liberan a la atmósfera en el mismo lugar donde se generan y dejan de hacerlo con la extinción del incendio o por el agotamiento de los hidrocarburos.

A esa columna de humo gigante de coloración oscura, que afligió a muchas personas en Cuba y el mundo durante los días en que ardía el fuego en Matanzas, los especialistas la llaman penacho —continúa el experto—. Este transporta monóxido de carbono, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, cenizas e hidrocarburos no quemados, además del dióxido de carbono y el vapor de agua antes mencionados.

El académico de la Facultad de Ingeniería Química añade que los gases producto de la combustión son invisibles. Las partículas quedan suspendidas en el aire en forma de polvos y con una coloración oscura; de ahí que podamos observar el humo que sale de las chimeneas y los tubos de escape de algunos vehículos.

Medidas que deben tomarse ante incendios de este tipo

No siempre se cuenta con caretas antigás para toda la población, por lo que se recomienda la evacuación hacia zonas con aire más limpio.

¿Cuáles pudieran ser los riesgos medioambientales ante el siniestro en Matanzas?

Entre los problemas medioambientales ocasionados por la contaminación atmosférica se encuentran las lluvias ácidas y el efecto invernadero —asevera el profesor—, esto puede ocurrir en toda ignición de este tipo. La lluvia ácida es consecuencia de la presencia de ácido sulfúrico o nítrico en la combustión, y se produce cuando los óxidos de azufre y nitrógeno se mezclan con pequeñas gotas de agua presentes en la atmósfera y forman ácido sulfúrico y nítrico. Luego, estos caen sobre la tierra disueltos en la lluvia.

Un dato importante que aportó el especialista fue explicar que los gases contaminantes viajan muchos kilómetros, según la dirección del viento, antes de caer en la tierra como lluvia ácida. Expuso como ejemplo que las emisiones de contaminantes en las áreas industriales de Estados Unidos pueden ser la causa del daño en los bosques canadienses, y viceversa. Lo mismo ha sucedido con accidentes de este tipo en otros países del mundo, en los que sus efectos suelen alcanzar a otras naciones e incluso continentes.

La lluvia ácida puede dañar la salud humana y la vida de plantas y animales; contribuye a la contaminación de las aguas potables, eleva la acidez de lagos y ríos y afecta las raíces de árboles y plantas, lo que disminuye su resistencia a las plagas. Cuando los niveles de acidez de las lluvias son altos, puede erosionar edificios, estatuas y monumentos.

Ahora bien, es necesario enfatizar en el criterio del experto, quien considera que de ser ácida la lluvia que ha estado ocurriendo en zonas de Mayabeque y La Habana, no es producto del incendio en Matanzas.

Esto no quiere decir que esa lluvia no sea ácida, puede haber estado afectada por contaminación de origen industrial que se formó tiempo atrás en otras zonas de Cuba, e incluso en otro país cercano —apuntó el especialista, que recomienda medir los niveles de acidez por las entidades competentes—. Si resulta ácida, no debiera relacionarse con el accidente, porque el contaminante que se encontraba en la atmósfera llevaba menos de 24 a 72 horas de emitido; esos gases avanzan a razón de 400 km por día y las provincias de Mayabeque, La Habana y Artemisa se encuentran alrededor de 100 a 150 km de la zona del siniestro.

De 24 a 72 horas después de emitido el contaminante a la atmósfera, pudiese afectar áreas más allá de 400 km hasta los 1200 km, considerando un transporte aproximado de 400 km por día —ratifica—. El viento fue un elemento a favor de que el penacho se dirigiera hacia el oeste por la costa norte y, por tanto, lo más probable es que ya esté sobre los mares al norte de la región occidental cubana —añadió—.

Luego, el profesor precisó que se ha comprobado que la lluvia caída en estos días ha arrastrado partículas bastante grandes, que cubre de polvo toda la superficie afectada. De ser tóxico o ecotóxico (cuando perjudica a animales y plantas), este polvo afectaría también al suelo y las especies vivas. Pero insiste en que habría que comprobar la composición química de este polvo.

Efecto invernadero

Además de la lluvia ácida habría que adicionar la contribución al calentamiento global, que se conoce también como “efecto invernadero artificial”. Este es causado por un incremento de la concentración del dióxido de carbono, metano y otros gases. A pesar de que el incendio duró pocos días, el consumo de una gran cantidad de combustible presupone la liberación de una gran cantidad de gases de efecto invernadero —reconoció el experto—.

Cuba, su condición de isla, archipiélago

El movimiento del aire nocturno producto de las brisas marinas hace que el contaminante se disperse. Según el profesor de Contaminación Atmosférica, es posible que en este momento el aire esté limpio de los gases de la combustión en la zona del accidente, y solo debiera quedar la presencia de los compuestos orgánicos volátiles y sulfuro de hidrógeno emitidos por el petróleo que se derramó.

Conclusión importante

A modo de conclusión y en respuesta a la preocupación manifiesta acerca de la contaminación del aire tras el accidente ocurrido en días pasados en la provincia de Matanzas, el especialista Anel Hernández Garces refiere que el aire que respiramos está en los metros más bajos de la atmósfera, separados por una capa de inversión térmica; es una zona invisible que impide que los gases de la superficie se mezclen con los de arriba. Esa capa cambia de altura (sube) con el calentamiento diurno y baja en la noche. En ese cambio de altura, el contaminante de arriba puede pasar abajo, pero muy poca cantidad. No debe afectar la salud para los que vivimos a nivel del mar.

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