CUJAE: AMOR EN TIEMPOS DE COVID-19

Entrevista 6 y 7. Olivia y Paula: Gemelas en y por la vida. Parte II

5 de enero de 2022 Por: Tatiana Martínez Hernández

Esta es la segunda parte de una entrevista suigéneris perteneciente a la Serie “Cujae: Amor en tiempos de COVID-19”.

Las protagonistas de esta historia, las gemelas Olivia y Paula, estudiantes de 1er año de Arquitectura y de Ingeniería Automática, respectivamente, continúan contando sus experiencias como voluntarias en las tareas de apoyo para combatir la pandemia en Cuba.

En la primera parte de esta entrevista, Olivia contaba sus vivencias como coordinadora en las Brigadas Juveniles de Trabajo Social (Bjts), en el municipio Centro Habana, desde finales de agosto de 2021.

Narra el caso de un médico pediatra, residente en el Consejo Popular Los Sitios, “una señora mayor, quien desde su profesión contribuyó mucho al país yendo a misiones internacionalistas y en otras tareas. Esta mujer está operada de la cadera, actualmente no puede caminar, y prácticamente no tiene dinero para vivir. Sin embargo, su principal decepción y tristeza es hacia y con su país, porque se siente abandonada. Su situación e historia me conmovió grandemente”, relata impresionada Olivia.

Involucrarse en tareas como estas y conocer realidades que salen de su entorno de vivencias, les permitió reconocer una sociedad que necesita cambios y de la participación activa de los jóvenes para sumarse a las gestiones de gobierno por transformar la sociedad, con alta dosis de desafíos en medio de la pandemia y un bloqueo que no tiene signos de destrabarse, todo lo contrario.

Sin embargo, las cuestiones que tienen que ver con las subjetividades, las que pueden resolverse con empatía y deseos de ayudar, de voluntad y amor, no pueden justificarlas ni pandemias ni bloqueos.

Aún sin comenzar sus clases, ni virtuales ni presenciales, ya estas hermanas andaban representando la universidad que recién matriculaban. Sin experiencia como estudiantes de arquitectura o ingeniería, poco podían aportar a organizar procesos como los estudiantes de años posteriores. No obstante, la sagacidad y creatividad les ayudó para aportar algo.

“En las Bjts, mi hermana, como Coordinadora de Centro Habana, y yo como Segunda, ayudamos un poco a organizar los levantamientos que se estaban haciendo. En el Consejo Popular de Dragones, del que yo era encargada, tomábamos la lista de casos que había que levantar y escogíamos donde se trabajaría cada día de forma que todo fuera más ordenado, que se “barrieran” las cuadras con más eficiencia y sin dejar casos pendientes”, cuenta Paula.

La organización es necesaria en cada trabajo proyecto que se realice y eso lo saben bien los estudiantes de la Cujae. Esa idea la desarrollará Olivia, en octubre cuando se alista como voluntaria para participar en la tarea de gestión de la paquetería en los almacenes de Aerovaradero.

Allí la joven tuvo la posibilidad de “dar mi parecer con ideas de cómo organizar los procesos durante el trabajo, y entre todos fuimos capaces de formar un pequeño sistema para organizar mejor la labor”, explica Olivia.

Esa tarea fue un pedido del Gobierno cubano a nuestra universidad para gestionar y dar salida al atraso en la entrega de la paquetería internacional almacenada en las Transitarias y que provocaba quejas de la población.

Realmente, en poco tiempo, se logró acortar el atraso en la entrega y las imágenes en los contenedores eran la mejor certeza del aporte de estudiantes y profesores de nuestro campus universitario en esta tarea.

Papel de la juventud en tiempos de COVID-19 y en la defensa de la soberanía nacional.

La pregunta se impone ante el cúmulo de actividades que desplegaron los jóvenes en tiempos de pandemia y en momentos en que se libraba, además, una fuerte campaña en las redes sociales de desprestigio y ataque contra la nación, en la que se pretendía el apoyo del sector juvenil para derrocar a la Revolución cubana. Ambas dan su valoración al respecto:

“Creo que el papel de la juventud fue crucial. Nuestro esfuerzo y colaboración significó una gran diferencia en la situación. Además, considero que esto demuestra y demostró el compromiso de los jóvenes y las capacidades que tenemos para adaptarnos y desenvolvernos en casi cualquier situación. Creo que una de las grandes lecciones de este tiempo fue que los jóvenes somos capaces de grandes cosas cuando se nos pone una tarea en las manos y que esa es una forma de vincularnos y contribuir a los logros de nuestro país”, declara Olivia.

En tanto, Paula, considera que: “todos los jóvenes fuimos, somos, y seremos de gran ayuda en cada tarea que se encomiende a la población, tanto en la COVID, como en cualquier otra circunstancia. Somos los primeros que debemos participar, no solo porque nos lo pidan, sino también porque nos da experiencia; otra perspectiva, diferente a la propia; nos aporta una visión de la colectividad, de lo que es el compañerismo, la solidaridad; nos permite salir de nuestra zona de confort y mirar al de al lado y pensar en formas de ayudar a nuestra familia, nuestra comunidad, en fin, a nuestro país”.

Ellas, como muchos de sus colegas, salieron también a las calles a defender la Patria, cuando los sucesos del 11 de julio fueron reflejados en la mal llamada prensa libre como el fin de la era revolucionaria en Cuba.

Miles de jóvenes salieron a diversos parques de todas las ciudades del país, en declaración de principios y de apoyo al Gobierno presidido por el presidente Miguel Díaz-Canel.

Sobre los intercambios del Presidente con amplios sectores de la sociedad, Olivia opina “que ha sido una de las mejores ideas que ha surgido en estos tiempos. Escuchar a los diferentes sectores de la sociedad (sus inquietudes, sus propuestas, sus problemas) abre una ventana hacia la evolución, el desarrollo y el crecimiento del pensamiento y de la sociedad”.

Paula considera que “son una actividad que muestra desarrollo, y el deseo de mejorar. Creo que se deberían tomar como una práctica habitual, no solamente con el presidente, sino con otros dirigentes, entre los mismos jóvenes; de forma tal que se impulse el intercambio, la crítica constructiva, para que todos podamos expresar nuestras opiniones y que no se queden como palabras en el aire, sino que se tomen como puntos de partida para mejorar nuestra sociedad”.

La experiencia que guardan, en el mayor de los casos, son positivas, “a pesar de que en algunos casos la desorganización y otros percances no permitieron el desarrollo de algunas actividades al 100 por ciento, confiesa Olivia.

Su hermana declara que todas las tareas le aportaron “muchísimo”. “Pude ver un mundo diferente al mío, ayudar a personas, contribuir en algo que tiene un impacto a mucha mayor escala de la que podría imaginarme jamás. Aprendí a lidiar con problemas que nunca se me habían presentado hasta el momento, a tener paciencia, a apoyarme en las personas que están a mi alrededor. Me siento más madura, más experimentada gracias a mi participación en todas estas tareas. Creo que fue satisfactorio el resultado que tuvieron y su impacto en mí, a pesar de todos los momentos de frustración, impotencia, y desorientación. ¡Valieron la pena!, resalta Paula.

Y llegan los agradecimientos; ambas se agradecen el poder haber estado juntas en las tareas de impacto, esto les permitió sentirse seguras y confiadas. “Estar juntas, para mí fue lo mejor de todo”, destaca Paula. “Me sentía un poco más a gusto y menos asustada al estar junto a mi hermana”.

Olivia, por su parte, coincide en que “tener a mi hermana a mi lado fue lo mejor que me podía haber pasado, porque era la persona en que me podía apoyar y la única que entiende exactamente cómo me sentía”. Y extiende la gratitud a “todos los jóvenes que dieron su tiempo y esfuerzo para dedicárselos a estas tareas tan importante”.

Paula continúa agradeciendo también a sus padres, por facilitarles el camino para ayudar, “a mis compañeros que pasaron tanto como yo, y que siempre estuvieron presentes cuando los necesité; al personal del hospital “Balear” que nos trató muy bien, y por su exigencia y apoyo; a las trabajadoras sociales de Centro Habana, por guiarnos cuando no sabíamos precisamente qué hacer; y a los dirigentes de las FEU, por orientarnos”.

La joven estudiante de Ingeniería Automática reconoce el acompañamiento en todo momento de su familia, su apoyo fue decisivo para darles confianza. “Ellos estuvieron orgullosos de nosotras y nos reafirmaban que lo que estábamos haciendo era lo correcto”.

El hecho de compartir vocación por las ciencias es de gran satisfacción para ambas y para la familia. “Yo siempre me vi estudiando en la Cujae”, confiesa Olivia. “Mis padres estudiaron allí, en la misma carrera que ahora yo curso. Crecí corriendo por esos pasillos con mi hermana, … compartir ese mismo sentimiento (con ella) es algo maravilloso”, concluye Olivia.


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