Ingeniero informático y campeón de tiro

26 de julio de 2021

El atleta habanero tratará de hacer historia con su pistola, el próximo 2 de agosto, cuando intervenga en los Juegos Olímpicos.

Sentado en un rincón del campo de tiro Enrique Borbonet de su natal Cotorro, donde trabajaba su madre, el niño Jorge Félix se inventaba historias de dianas perfectas y aplausos en las tribunas. Nadie de los asiduos a esa instalación imaginó que varios años después “el hijo de Clara” estaría en una trinchera representando a Cuba, se proclamaría campeón de unos Juegos Panamericanos, y obtendría su boleto para participar en unos Juegos Olímpicos.

Acostumbrado al sonido de las balas y al ambiente solemne que se respira en esos escenarios, matriculó a los 12 años en la Academia Provincial de Tiro Raúl Podio, de la Lisa, y sólo bastaron unos meses para sellar un trato vitalicio con este deporte.

Tres años después ya era multimedallista en Juegos Escolares, era captado para la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético y ascendido al equipo nacional juvenil como uno de los talentos de esta compleja y sacrificada disciplina deportiva.

Para Jorge Félix Álvarez no existen las barreras infranqueables. En 2014 logró un meritorio cuarto puesto en el Campeonato de las Américas, se ubicó sexto en los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015 y estuvo presente por primera vez en una Copa del Mundo, donde ocupó el puesto 30, para demostrar que había que contar con él en venideras competiciones.

Nada de esto impidió que un año después se graduara de ingeniero informático en la CUJAE, un logro lleno de matices épicos para un atleta en progresión que tenía que hacer magia para alternar los entrenamientos y el estudio, en medio de las dificultades que esto genera.

En 2018, desconocido aún en la élite de este deporte, hizo añicos los pronósticos y se adueñó a “Tiro limpio” del metal bronceado en la Copa del Mundo en Munich y en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 se coronó campeón en su disciplina de tiro rápido a 25 metros, derrotando a su ídolo y compañero Leuris Pupo, participante en cinco olimpiadas y medallista dorado en la cita estival de Londres siete años atrás.

Falta de municiones, gimnasios inadecuados para ejercitarse a plenitud, y ausencia de topes internacionales, son escollos que ha tenido que sortear el pistolero capitalino para mantener su nivel.

Su poder de concentración y su personalidad ecuánime son armas con las que ha contado siempre para crearse una serie de reflejos condicionados necesarios para este deporte, donde la inteligencia y la capacidad de reacción también tienen un peso fundamental en los resultados.

La base de preparación que tuvieron hace unos días atrás todos los integrantes de la delegación cubana de tiro en la ciudad española de Granada, donde pudieron contar con todas las condiciones requeridas para un entrenamiento de nivel, ayudará mucho en la huella que puedan dejar en el Campo de Tiro de Asaka, de la cuidad nipona, nuestros tiradores, en especial el debutante habanero, quien tratará de hacer historia con su pistola el próximo 2 de agosto, un día antes de cumplir los 32 años.

Tomado de Tribuna de La Habana


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