COVID-19: Historias de jóvenes emprendedores (II y final)

17 de agosto de 2021

Luis Miguel Lagos Xenes, estudiante de 1er. año de Ingeniería Informática, de la Universidad Tecnológica “José Antonio Echeverria” (CUJAE), ha trabajado en dos rotaciones en el centro de aislamiento de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) en el presente año, y comentó le gustaría volver una vez más a apoyar allí.

De sus motivaciones a participar en esta tarea, relata que el país atraviesa por una situación difícil a nivel sanitario, “es un orgullo poder apoyar como estudiante, en una causa humana como lo es ayudando en un centro de aislamiento”.

Al preguntarle por las experiencias o aprendizaje que le ha aportado la labor que realizó dijo que definitivamente si fuese a definir algo como experiencia, sería, sobre todo, el hecho de crear conciencia respecto a lo que viene siendo actualmente la COVID-19, “es una lucha gigante la que tienen que librar aquellos que de una forma u otra se contagien con el virus”.

En relación con el trabajo que desempeñaba en el centro de aislamiento, cuenta Luis que la primera vez que estuvo tenía un horario bastante estricto, puesto que fue jefe de Pantry y básicamente era el encargado de recibir toda la comida que se les entregaría posteriormente a pacientes y trabajadores. “Me levantaba a las 7:00 am para recibir desayuno, contar y distribuir y así mismo con el resto de los horarios”.

Agrega que en la segunda oportunidad cuando regresó, el pasado mes de julio, fue fumigador. El horario era un poco más abierto, fumigaba apartamentos cuando estos estuviesen vacíos, hacía una guardia semanal y una vez a la semana también la llamada limpieza mecánica, que consiste en esterilizar todos los apartamentos de la manzana.

Igualmente, añade, la protección de todos, es un factor primordial, “a cada voluntario se le entrega una muda de ropa de trabajo diaria, gafas y guantes, aun así, por precaución llevamos gel antibacterial”.

En el caso de la familia siempre ha sido un aspecto muy importante su apoyo, la mucha preocupación por el contagio de ellos. Para Luis el respaldo de la suya ha sido fundamental, “no me ha faltado apoyo, la familia se preocupa mucho, como siempre te recomiendan usar más de un nasobuco, tener extremo cuidado con el contacto con pacientes, usar todo el tiempo cloro o gel para las manos”.

“El mayor reto ha significado estar expuesto al peligro de contagiarse con la enfermedad, pero como mencioné antes es un orgullo para poder apoyar en esta causa humana, de una forma u otra se crea conciencia de una manera mucho más radical”.

De su estancia y su paso en la UCI en esas labores se lleva consigo las amistades y compañeros con que compartió, pues a pesar del riesgo se conoce gente genial, se crean amistades maravillosas.

Han sido numerosos los jóvenes que han asumido y asumen, incluso, desde el anonimato, una encomiable labor de resistencia y firmeza, de confrontación directa o en la retaguardia. Los estudiantes, profesores, trabajadores de los centros de enseñanza y su red de instituciones se han sumado a esta contingencia, convirtiéndose sus sedes en centros de aislamiento y su personal ejerciendo como voluntarios, oportunidad de apoyar en tan meritoria tarea, que se remunera con la satisfacción de haber contribuido a proteger y salvar vidas.

Como expresara nuestro Apóstol José Martí “Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber sino de la felicidad”, así lo sienten nuestros estudiantes que laboran en los centros de aislamiento que han hecho lo que les demanda el momento y por lo cual se sienten orgullosos y realizados.

Tomado de Tribuna de La Habana


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