Guardianes en una tarde de domingo


12 febrero 2021

Domingo, 7 de febrero del 2021 Por Miguel Alfonso Sandelis

 

Es tarde de domingo en La Habana, las calles están aburridas en su soledad y el sol calienta luego de varios días fríos. Pero no todo es tranquilo en la capital; un virus oportunista anda en busca de víctimas, y unos empecinados “guardianes” andan de veladores. Un cartel me avisa: “Dirección Municipal de Salud de Playa”. Pregunto, me indican y, al subir las escaleras, se me ensancha un local con varios guardianes. En una esquina está Janett, sentada frente a un buró y mirando a su laptop.

 

Ella hace su turno los domingos, porque entre semana, esta joven profesora de la facultad de Industrial se prepara para una auditoría. Pero ellos son seis. Sol, la jefa del puesto de mando por la CUJAE, recién terminó el primer año de Eléctrica. Manu estudia en Automática, Lorena en el Pedagógico Varona, mientras Carla y Ballote son de Civil, ella estudiante y él un joven profesor.

 

Es la una y media, ya llegó el almuerzo, pero Janett aún no ha almorzado. Su tesis de grado sobre la trazabilidad la volcó sobre el Excel que ella misma hizo, para darle seguimiento a cada caso, desde que el policlínico lo informa, hasta que un transporte lo lleva para el centro donde tiene garantizada una cama. Me explica cómo llenar cada celda y cómo informar a provincia los nuevos casos a través del grupo de Telegram, y me deja su móvil. Se va a almorzar con su novio y yo me quedo frente a la laptop.

 

Desde otro buró me avisa una doctora de un nuevo caso. Lo anoto en el Excel, pero no puedo pasarlo por Telegram, porque no me la contraseña del móvil de Janett. Unos minutos después entra una llamada de Camila ‒la de Tele‒ desde el puesto de mando provincial, para avisarme de una cama asignada en la escuela de cuadros de la CTC “Lázaro Peña”. Anoto los datos y se lo comento a la doctora, mientras ella merienda un pan con algo.

 

Llega Janett y envía a Provincia por Telegram, los datos del caso pendiente. Después me sigue explicando. El horario de trabajo es de a ocho a ocho. Los casos los clasifican en Sospechoso de Bajo y Alto Riesgo, y Confirmados Asintomáticos y Sintomáticos, aunque ella también clasifica estos dos últimos en Bajo y Alto Riesgo. Cada hospital y centro de aislamiento responde a esta clasificación. Luego de darme más detalles del puesto de mando de Playa, me dice que le preocupa el de Centro Habana, pues es el municipio con más contagios en la ciudad y el trabajo diario es muy intenso. Allí la jefa por la CUJAE es un estudiante de Industrial, los turnos son de veinticuatro horas y se rotan cada dos días. Necesitan más cujaeños para repartir el trabajo.


Ya llevo más de una hora en el lugar y debo dejarla trabajar. Me despido de Janett y de los demás compañeros del puesto de mando. Desciendo las escaleras, me monto en mi bicicleta y salgo a recorrer las calles vacías rumbo a mi casa, en busca de otra laptop que me permita escribir este reporte. Allá, en 13 entre 46 y 48, varios guardianes seguirán trabajando, aunque gran parte de La Habana descanse en una tarde de domingo.


Compartir en: