Sencillamente, Janett

27 de abril 2021

Viernes, 16 de abril del 2021

Por Miguel Alfonso Sandelis

Quien dude de que los que luchan toda la vida son los imprescindibles, debe conocer a Janett. A ella no le basta cumplir una misión, sino que se desvela por transformarla, hasta llevarla a un estado mejor de cómo la encontró. Y como lo hace con un absoluto desinterés por el reconocimiento del mérito, como solo la mueve una conciencia profunda de hacer el bien, es inevitable admirarla.

La conocí un 4 de abril en la Cujae, cuando ella estudiaba el primer año de Ingeniería Industrial y yo trataba de motivar a un grupo de cujaeños hacia el excursionismo. Después de aquello, hemos hecho guerrillas juntos por toda Cuba, incluyendo varios ascensos al Pico Turquino. En una de esas excursiones conoció a Rovic, el novio que no solo comparte el amor con ella, sino las misiones.

En los años siguientes, Janett pasó de ser la mejor deportista de la Cujae, a jefa de deportes de Industrial, a presidenta de la FEU de la facultad, a adiestrada realizando su servicio social en el Observatorio Social Universitario y a vicedecana económica de la facultad. En eso, llegó la COVID-19 para virar el mundo al revés.

La primera tarea en pandemia que tuvo por delante fue el Sistema de Atención a la Familia (SAF). Al incorporarse, Janett comenzó a llevar los almuerzos a 15 casas de ancianos, enfermos y embarazadas con necesidades de atención social, en una extensa área del municipio Playa, durante los primeros meses de la pandemia.

Después de unos días en la tarea, Janett comprendió que el trabajo podía tener una mejor organización y confeccionó una planilla única para registrar la información que necesitaba el área administrativa. Pero aún no le bastó y, junto con otros jóvenes, plasmó en un informe todas las irregularidades que tenía el Sistema, para dárselas a conocer a quienes, por su responsabilidades, podían transformar la situación. E hizo más, participó en la aplicación de una encuesta a los beneficiados del SAF, para conocer sus opiniones sobre la calidad del servicio que se prestaba.

Con el primer rebrote de la COVID, aumentaron los casos en los hospitales y centros de aislamiento. Se requirió entonces del aporte de jóvenes para realizar trabajos auxiliares en estos centros asistenciales, y allá fueron estudiantes y trabajadores de la Cujae a dar su aporte, asumiendo el riesgo que implicaba trabajar en zonas rojas y otras áreas con peligro de contagio.

El Hospital Salvador Allende, antigua Covadonga, fue uno de esos centros. Aunque Janett no pudo entrar el primer día por la carga de trabajo en la Cujae, bien pronto la ingeniera industrial ya estaba brindando sus servicios en labores de limpieza, en la primera rotación. Pero como en cualquier comienzo, las cosas no empezaron del todo bien en cuanto a lo organizativo, y ahí estaba Janett para echar la pelea, exigiendo el uso de los medios de protección con todo el rigor que esto demandaba, asegurando el vestuario necesario, logrando que la lavandería brindara el servicio requerido y contribuyendo así a despejarles el camino a los movilizados de las siguientes rotaciones.

Con unos días de cuarentena en un centro de aislamiento en Centro Habana, concluyó su nueva misión, pero otra urgencia se le convirtió en reclamo a la incansable joven. La crisis económica mundial desatada por la pandemia, llegaba a Cuba con el agravante de un oportunista incremento del bloqueo de Estados Unidos. Ante la escasez de alimentos, se crearon equipos de trabajo llamados LCC (Lucha Contra Coleros), para evitar el acaparamiento y reventa a precios especulativos, de los productos ofertados en los mercados. Un mercado aledaño a la tienda de 5ta. y 42 fue el lugar de "combate" de Janett, donde comenzó a escanear los carnés de identidad de los compradores, para evitar que repitieran en la compra con una frecuencia inferior a una semana. Pero por supuesto que ella no solo escaneó, sino que su desvelo la llevó a

organizar las colas, y hasta a enfrentar más de un intento por violar el orden de estas. Alrededor de dos meses estuvieron Janett y Rovic trabajando tres días a la semana en el mercado.

Con el inicio del año 2021, el nuevo rebrote de la pandemia tomó niveles inusitados. Ante la tensa situación enfrentada por el sistema de salud, se requirió nuevamente del esfuerzo de los universitarios. En la ocasión, la responsabilidad era notable, al conformarse un sistema de centros de dirección municipales y provincial, para tramitar diariamente la ubicación en una institución y en una cama, de cada paciente positivo a la COVID-19, o sospechoso de contraer la enfermedad. Como los demás municipios, Playa creó las condiciones en un local de la Dirección Municipal de Salud.

Para esa fecha, ya Janett estaba asumiendo como vicedecana económica de Industrial y, ante la proximidad de una auditoría a realizarse en la Cujae, cada día tenía que dedicarle muchas horas a la organización del sistema contable de la facultad, incluyendo el control de todos los medios básicos. Por ello, como Janett no podía faltar en la nueva misión de enfrentamiento a la pandemia, decidió dedicarse los días entre semana a la preparación para la auditoría y destinar los domingos al trabajo en la Dirección Municipal de Salud de Playa, rotándose con Rovic.

En uno de esos domingos de calles desoladas, la visité y constaté que ya había diseñado un modelo en Excel para el control de los casos, donde se recogían hasta las horas en las que se anotaba cada paso. El modelo era usado por todos los integrantes del centro de dirección.

Pero la mente de Janett andaba más allá de Playa, pues le preocupaba el centro de dirección de Centro Habana, el municipio con más contagios en la ciudad por esos días, por lo que el trabajo diario allí era muy intenso. Cathi, una estudiante de primer año de su facultad, dirigía el equipo de Centro Habana. Los turnos allí eran de 24 horas, cada dos días. Por supuesto que Janett visitó a Cathi, además de alertar en varias instancias sobre la necesidad de apoyar a Centro Habana.

Mientras esto sucedía, comenzó a prepararse la fase tres del ensayo clínico de la vacuna Soberana 02. ¿¡Que Janett se lo iba a perder!? Eso no estaba en sus planes. Comenzaron entonces sus gestiones para convertirse en sujeto del ensayo, aunque no faltaron las barreras a vencer. Primeramente, habló con un amigo científico que formó parte del equipo que logró Soberana. Este la remitió a alguien que estaba trabajando en el ensayo, pero, tras dar sus datos, no la llamaron.

Agotada esa posibilidad, apeló a su área de salud. Fue al policlínico, pero unos ganglios inflamados le complicaron la posibilidad de lograr su objetivo, sobre todo si tomaba antibióticos. La conversación con una amiga doctora y una consulta en el Hospital Clínico Quirúrgico de 26 le demostraron que el problema no era grave, por lo que decidió no tomar antibióticos. No obstante, tuvo que convencer a la doctora del ensayo clínico. Solo el último día Janett entró por fin en la fase tres del ensayo clínico de Soberana 02.

Mientras participaba en el ensayo y trabajaba los domingos en el centro de dirección de la Dirección Municipal de Salud, apareció una nueva tarea. Luego de una solicitud del MINSAP a la Cujae para hacer un diagnóstico de ingeniería en dos hospitales de La Habana (el Hospital Pediátrico de San Miguel del Padrón, conocido como "La Balear", y el Salvador Allende), se crearon grupos de trabajo multifacultades. La misión era revisar los sistemas ingenieros de ambas instituciones y presentar una propuesta para posibles inversiones que permitieran transformar la situación actual. Quien revise el listado de los que integran el equipo de trabajo del Salvador Allende, podrá ver el nombre de esta muchacha, que ya me habla de la necesidad de unir al equipo y vencer trabas mentales para lograr hacer un buen trabajo en el hospital.

En fin que, por estos días, Janett trabaja en la preparación para la auditoría, en el centro de dirección de la Dirección Provincial de Salud de Playa y en proyectos de ingeniería para el Hospital Salvador Allende. Tal vez le esté haciendo algún aporte a la famosa teoría de Einstein en lo concerniente a la relatividad del tiempo.

Este reportaje ha sido escrito y publicado bajo protestas de la joven, porque aún no comprende bien que la utilidad de divulgar lo extraordinario, más que en el elogio a quien lo merece, está en la capacidad movilizativa del ejemplo, cuando se conoce. Y ella es un ejemplo de estos tiempos, porque Mariana, Celia, Melba, Haydée y Vilma, no quedaron para ser admiradas, sino para ser continuadas con otros nombres. Uno de esos nombres es Janett.


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