Diansy, la todoterreno

20 de mayo de 2021

Jueves, 6 de mayo del 2021

Por Miguel Alfonso Sandelis

Hay personas que se especializan en una actividad, llegando a alcanzar una elevada maestría. Pero lo de Diansy es un "todo incluido". El tiempo de pandemia ha visto a la muchacha ir de una tarea a otra, según la necesidad y según la urgencia. Esta estudiante de quinto año de Ingeniería Informática parece no tener tiempo para el descanso, y todo lo hace con una mezcla de pasión, amor y entrega, que ni repara en la grandeza de la obra que de ella emana.

De su desvelo conocen los 11 beneficiados del Sistema de Atención a la Familia (SAF), a quienes Diansy les llevaba el almuerzo allá por el mes de abril del pasado año, cuando la pandemia comenzaba a ganar espacio. Ella era la coordinadora del grupo de jóvenes que trabajaba en un área del municipio Playa, porque sus dotes de organizadora saltan a la vista. Recuerda del primer rebrote de la pandemia, con el transporte público parado, a aquella madre a quien le llevaba el almuerzo, que tenía a la hija enferma en el Reparto Eléctrico, y Diansy sirviéndole de "paño de lágrimas". Y al hombre sordo a quien acostumbró a recibirle el almuerzo a una misma hora, porque no escuchaba sus toques a la puerta ni sus llamados.

Del SAF, la estudiante de Informática se fue para el hospital "Salvador Allende" (Covadonga), a donde entró el 11 de mayo. Dos semanas estuvo en el hospital y 11 días en aislamiento. En sus jornadas de limpieza en la sala Valle, la marcaron los pacientes con problemas de movilidad que requerían atenciones especiales y, sobre todo, dos pacientes con trastornos mentales. Ella y Ernestico, el joven "profe" de Eléctrica, limpiaban de ocho de la mañana a dos de la tarde y después se quedaban hasta las siete, ayudando a repartir la merienda y a lo que hiciera falta.

Al salir del aislamiento, Diansy volvió al SAF para seguir aportando, pero solo por unos pocos días, porque una nueva misión reclamó de su entrega. En el mes de julio, antes de que se cerrara La Habana por segunda vez, comenzó a trabajar en la tarea LCC (lucha contra coleros) en el municipio Marianao. En el mercado de la

Plaza de Marianao y en el banco de 51 entre 112 y 114, la joven organizó colas y repartió tickets. Aquellas fueron jornadas intensas para facilitar la compra de la población de manera ordenada, y cerrarles el paso a los aprovechados de las situaciones difíciles. De tantas horas de pie, llegaba por la noche a la casa con los pies hinchados. Cuando nuevamente se detuvo el transporte público, tuvo que dejar la tarea porque no podía ir de Playa a Marianao, aunque hubo unos días en los que Treto, el joven "profe" de Química, la llevaba en su moto.

En septiembre otro hospital recibió a Diansy. El pediátrico de San Miguel del Padrón, más conocido como "La Balear", necesitaba fuerza juvenil para aliviar el duro trabajo del personal médico. La sala B, de pacientes positivos, fue el nuevo puesto de combate de la muchacha contra la Covid-19. Ella creía que no podía trabajar con los niños por la angustia que le causaría, pero las misiones no estaban para esperar, ni Diansy tampoco.

La experiencia en "La Balear" fue única. Cuando los niños se le tiraban arriba para abrazarla, lo único que podía hacer era lavar toda la ropa después, porque quién le niega el cariño a un niño. ¡Y qué decir de Solange, que le robó el corazón desde que la conoció! Era una niña muy linda, de un año y medio de edad, que estuvo dando positiva a la Covid durante 15 días. Diansy jugaba con ella a las escondidas, cada una asomándose desde su cuarto. Cuando al fin Solange dio negativa, la madre siguió con la positividad, por lo que tuvieron que separarlas. Los días en "La Balear" marcaron a la joven, porque atender a niños es algo muy especial.

En octubre y noviembre vinieron las prácticas laborales y después le correspondió hacer el informe final, el cual expuso en enero del 2020, justo el día antes de que volvieran a cerrar La Habana debido al último y más complicado rebrote de la pandemia.

El 30 de enero se realizó una reunión en la Dirección Provincial de Salud para enfrentar una nueva tarea asignada a la Cujae. En cada Dirección Municipal de Salud, y en la Provincial, se crearían centros de dirección conformados por universitarios, para tramitar y asignarle una cama a cada caso positivo y sospechoso de La Habana, en un hospital o centro de aislamiento.

Aunque Diansy conformó uno de los equipos de trabajo que se rotarían en el puesto de mando de la Dirección Provincial de Salud, también sería la coordinadora del municipio Regla, mientras se encontraba a alguien que la sustituyera. Los primeros días en Salud Provincial fueron desastrosos, según ella me cuenta. La gente no estaba preparada, la desorganización era grande, los casos iban en aumento y había pocos centros de aislamiento abiertos. Con el tiempo, se fue ganando en experiencia, los equipos de trabajo conformados comenzaron a engranarse y se abrieron nuevos centros de aislamiento. El trabajo era de 24 horas, cada tres días. Las jornadas de descanso ella se las pasaba durmiendo debido al sueño viejo que acumulaba. Más de una vez la llamaron por teléfono a la casa y su presentación fue "Puesto de Mando". Pero la vez que más se preocupó fue cuando respondió "Sospechoso".

Con el paso de los días y, sobre todo, con la experiencia ganada, la pizarra donde se anotaban las cantidades de casos pendientes por municipio fue vaciándose bien rápido de números, porque la capacidad de respuesta del equipo era cada vez mayor. En general, la armonía en el puesto de mando era muy buena. Ella recuerda que el Día de los Enamorados liberaron a un muchacho de su equipo para que lo pudiera pasar con su novia, y los que se quedaron trabajando, hicieron un intercambio de regalos y encargaron unas pizzas. El día de su cumpleaños le tocaba trabajar, pero adelantó la labor para el día anterior. No obstante, como el trabajo lo terminaba por la mañana, un poco antes de las 12 de la noche se le aparecieron Danihz, Andrés, Oscar y Treto con un cake.

En medio del intensivo trabajo en Salud Provincial, una nueva tarea, de especial connotación, apareció a la vista y, por supuesto que la incondicional muchacha asumió en ella una importante responsabilidad. A partir del ocho de marzo, Diansy se convirtió en la coordinadora municipal de Playa para el trabajo de los cujaeños en la fase tres del ensayo clínico de la vacuna Soberana 02. La misión de los de la Cujae era capturar los datos de quienes participaban como sujetos en el ensayo clínico. En los primeros días, la joven informática alternó el trabajo de Playa con el de Salud Provincial, pero con el avance del ensayo clínico, tuvo que dedicarse por completo a la coordinación municipal, al tener que atender siete puntos de vacunación en todo el territorio.

La tarea en la fase tres ha coincidido con la reanudación de las clases a distancia en la Cujae. Ello les ha impuesto un reto mayor a los estudiantes movilizados, por eso la labor de coordinación se ha vuelto más compleja. Cada noche Diansy debe asegurarse de que al día siguiente estén cubiertos los siete puntos de vacunación. Cuando hay una posible vacante, la joven coordinadora busca un sustituto y, en no pocas ocasiones, el relevo es ella misma. Lo que no puede suceder bajo ninguna circunstancia es que la tarea falle.

Todo esto ocurre en momentos en los que Diansy está haciendo su tesis de grado. Y como si fuera poco, anda cursando las últimas cinco asignaturas de la carrera. ¿Cómo logra llevarlo todo? Buena pregunta. Tal vez conociéndola personalmente, pueda uno tener un acercamiento a la respuesta. Pero ella no gasta un solo segundo de pensamiento en tormentos vanos. Su razón de ser es hacer.

Así va esta muchacha de incansable andar y juvenil madurez, sin ponerle reparos a la entrega cotidiana. En su indetenible avance, porta consigo, como mejor estandarte, la martiana utilidad de la virtud. Lleva también el reconfortante gozo por sentirse útil y el disfrute de conocer a tanto joven valioso juntado en su misma causa.

Ya ansío verla recorriendo los trillos de la Sierra Maestra en un ascenso al Turquino que hemos postergado, debido a los vientos de pandemia. Ya nos veremos junto al monumento al Martí de todos los cubanos, para hacer aún más común nuestra causa.

Gracias, Diansy, por tanto.


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