Un "cohete" por Abdala

2 de junio de 2021

Sábado, 25 de mayo del 2021

Por Miguel Alfonso Sandelis

El primer mensaje llegó a las 8:44 p.m. Deny, nuestro decano, enviaba al grupo de WhatsApp del Consejo de Dirección de la Facultad de Mecánica, la urgencia. Era necesario movilizar a estudiantes residentes en San Miguel del Padrón, para que estuvieran a las 8 de la mañana del día siguiente en el Comité Municipal del Partido. ¿La tarea?, trabajar en la introducción de datos de la intervención con el candidato vacunal Abdala.

Eso, en buen cubano, es un "cohete". Pero ante la importancia de la misión y la premura, no había tiempo que perder. Perla, la vicedecana docente, móvil en mano sin importarle el saldo, comenzó a llamar.

Fabio, de tercer año, iría a la convocatoria, aunque tuviera previsto comprarle un regalo a su mamá por el cumpleaños y aunque debiera entregar una tarea de Mecánica de Materiales.

A Cindy, de quinto año, le tocaba una dosis de Abdala. Pero no importaba; ella cumpliría la tarea y también se vacunaría.

Frank, de cuarto año, mostró su disposición, aunque al día siguiente tenía una prueba de Gestión Empresarial y un trabajo de Conformado de Maquinado que entregar. Ya Frank había estado movilizado en La Balear. Como soy profesor de Gestión Empresarial, Perla me llamó. "No hay problemas, la evaluación la cambiaremos de fecha", le respondí. También me puse de acuerdo con ella, para yo hacer las llamadas a los de segundo año.

En la base de datos de segundo encontré a tres estudiantes sanmiguelinos y comencé a timbrarles. Dos se habían mudado de municipio. La tercera llamada fue para una muchacha llamada Adianez. "'Profe', estoy trabajando en un establecimiento de la Empresa de Comercio, y martes y miércoles tengo que ir", fue su respuesta. "Adianez, esto es prioridad", le dije, y seguidamente le expliqué detalles sobre la importancia de la tarea. "Voy a llamar a uno del trabajo". Al poco rato, Adianez me devolvió la llamada para decirme que estaría al día siguiente temprano en el Partido.

Sandra, la jefa del colectivo de profesores de tercer año, buscó también en los municipios cercanos. A Wilmer, quien vive en Guanabacoa, le escribió por WhatsApp a las 10:38 p.m. "'Profe', mañana tengo que bajar información de internet para la prueba de pasado mañana de 'Termo', además de tener trabajo. Dudo que yo mañana pueda hacer algo avisándome hoy casi a las 11." Sandra se acostó con la angustia de no poder movilizar a ningún estudiante para el cumplimiento de la importante tarea.

Al día siguiente me levanté bien temprano y partí para San Miguel. Llegué al Comité Municipal del Partido a las 7:53 p.m., y allí estaba Fabio, sentado junto a un árbol. Después de saludarlo, llegó Alejandro, un informático del Centro de Investigaciones Hidráulicas, perteneciente a la Facultad de Civil. También de Civil, de la carrera de Hidráulica, se apareció Laura. Juan Carlos, Josué y Vania se sumaron por Telecomunicaciones y Electrónica. Adianez llegó con el padre en una moto, y Jany, de Industrial, se incorporó algo después. Oscar, del Comité de la Juventud de la Cujae, no podía faltar a la cita, pues fue él quien recibió la misión de convocar a los cujaeños. Cuando los movilizados iban a subir al teatro del Partido a recibir la información sobre la labor, llegó Frank, el mecánico.

Mientras esto sucedía, Sandra recibía un mensaje en su móvil. El remitente era Wilmer, el guanabacoense. "Estoy en camino 'profe'. No voy a llegar temprano, pero bueno, llegaré a ayudar". El mensaje le alegró la mañana a Sandra.

Ya en el teatro, un miembro del Buró Municipal del Partido les explicó la tarea. El jueves comenzaría a aplicarse la segunda dosis de Abdala y era preciso concluir la introducción de datos de todos los vacunados. Oscar también les habló a los movilizados y, antes de concluir el encuentro, lo hizo el Primer Secretario del Partido, alentándolos a hacerlo bien y rápido, y ratificando la confianza que la Cujae se ha ganado en las tareas de enfrentamiento a la COVID-19. Hacía días había movilizados del municipio trabajando en la tarea, pero hacía falta una fuerza extra que le diera un empujón.

Terminado el encuentro, comenzó la distribución de los movilizados. Siete trabajarían en la Empresa CUBIZA y dos en el ICIDCA. Aún faltaba Fabio por ubicar, cuando se apareció Wilmer. Ambos fueron ubicados en un Joven Club de Computación y Electrónica.

Luego de pasar por CUBIZA, partí de San Miguel con la encomienda de aplazarles a Fabio y a Wilmer dos evaluaciones que tenían al día siguiente. En la tarde contacté con sus profesores y las tareas fueron postergadas.

A las 5:08 p.m., Fabio me envió el siguiente mensaje por WhatsApp: "Terminé hace un rato. Hice unas 230 planillas. Mañana iré un poquito más tarde, porque hoy tengo que hacer una tarea y no sé a qué hora me pueda acostar.

Por la noche me senté a escribir estas líneas, justamente 24 horas después de que recibiéramos aquel "cohete" inesperado. Luego de tantos meses de pandemia y de tanta respuesta positiva de estudiantes y profesores para asumir las misiones asignadas a la Cujae, no sabía que todavía podían sorprenderme. Y es que, mientras más alto sea el reto, mayor será la altura que alcancen nuestros jóvenes.


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