Armonizando ingeniería y literatura

Eleen Valdés García es una estudiante de cuarto año de la Facultad de Ingeniería Química y como tantas jóvenes universitarias debe cumplir con un cúmulo de obligaciones. Dedica la mayor parte de su tiempo a recibir clases, estudiar para trabajos y exámenes, asistir a actividades convocadas por la FEU, reunirse con amigos, pero además tiene otra gran pasión: la literatura.

Escribir cuentos, es una labor que Eleen acomete con gran devoción y responsabilidad desde hace años; su participación en el Taller Literario Eliseo Diego le ha proporcionado ciertos recursos para poder narrar sus historias. Obtuvo el primer premio, equivalente al oro, en el Concurso Provincial de Artistas Aficionados en 2019, con el cuento infantil ¨Los mejores amigos¨, y a nivel de universidad ha logrado reconocimientos por otros trabajos elaborados por ella.

¨Los mejores amigos¨, es una atrayente historia en la cual priman hermosos valores como la amistad, la solidaridad y la superación personal. Compartimos con la comunidad universitaria dicho cuento; pretendemos continuar publicando otros trabajos similares.

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Los mejores amigos

Emocionado miraba por el ojo de la cerradura, esperaba la llegada de Nany. Había escuchado que el segundo día del curso era muy difícil para todos los lápices, no se ausentaba ningún profesor y los niños debían escribir las clases introductorias de cada asignatura. Lápiz repasaba mentalmente lo que le habían dicho en la tienda sobre la competencia, los portaminas estaban ganando la guerra por la supervivencia, ya nadie quería usar lápices y no querían seguir fabricándolos. Pero  Lápiz tenía un temor mayor que perder en la batalla, sentía un miedo irracional por los sacapuntas, no sabía cómo era posible que para cumplir con su obligación debiera hacerse amigo de esa herramienta que acabaría con su juventud. Cuando menos lo esperaba llegó Nany, a quien estaba vigilando, si lo encontraba  despierto  perdería hasta su centro de trabajo, algo que olvidó con la emoción, pues su día más esperado estaba a punto de comenzar.

Nany sacó su pequeña llave y abrió el cofrecito donde se encontraba Lápiz soñando con ser el mejor de su especie en todo el universo hasta que… ¡Dios mío! La pequeña se había ido. Al instante Lápiz se preocupó ¿Cómo iba a escribir ese día? Una gran agonía lo embargó hasta que recordó la ¨Revolución de los portaminas¨. Comprender su rechazo fue la experiencia más triste de toda su vida, llorando se sentó en un rincón del cofre olvidándose por completo de que Nany había dejado algo, que cambiaría su forma de pensar hasta ese momento, y que había empezado a salir de su cajita. Era un sacapuntas. ¨ Mi peor pesadilla, he sido cambiado por un portaminas ¨, pensó Lápiz mientras lloraba desconsoladamente. El nuevo compañero al verlo decidió darle su apoyo no era alguien egoísta y también temía que ambos terminaran ahogándose con tantas lágrimas, pero cuando Lápiz alzó sus ojos y vio que tenía delante a un come-lápiz salvaje se olvidó del llanto y comenzó a correr mientras gritaba como una pluma, con tanta fuerza como podía. Para colmo aquel sacapuntas era carmelita un color que no tenía nada que ver con su lindo mar azul celeste lleno de veleros. Buscó un objeto contundente para golpearlo y hallar la manera de escapar de aquel monstruo, hasta que descubrió que sus gritos habían abierto la cerradura del cofre y pegó un salto hacia afuera. En un primer momento Sacapuntas se alegró, aquellos gritos lo tenían sordo, pero cuando vio que su compañero podía ser descubierto, no tuvo más remedio que ir a buscarlo, pues no es normal que un humano vea a un lápiz psiquiátrico corriendo dentro de un cuarto y si se descubría el secreto de los objetos supuestamente ¨no vivos¨ sería el fin para todos ellos. Después de horas persiguiéndolo logró acorralarlo.

-Por favor no corras más no puedo perseguirte toda el día. Y si te ven perderemos el trabajo.

- Ni pienses que voy a dejar que me engañes, yo sé que quieres probar mi madera y no te dejaré.

- No quiero engañarte quiero ser tu amigo y cuando te vi llorar me sentí muy agobiado.

- Quieres ser mi amigo para poder comerme, eso es muy egoísta de tu parte.

- ¿Y cómo piensas escribir con ese sombrerito de goma?

¡Qué vergüenza! Lápiz nunca había pensado en eso. Nunca pensó en que sin un sacapuntas no haría realidad su sueño. Desde ese instante se hicieron cómplices de guerra. Ya había vencido una de sus metas, no temía a los sacapuntas, pero había que ganar la batalla entre lo viejo y lo nuevo. Los portaminas no debían ganar. Juntos idearon un plan, al llegar la tarde secuestrarían al portaminas para así ser ellos quienes acompañen a Nany a la escuela. Nuevamente el ojo de la cerradura servía como puesto de vigilancia y al llegar la tarde ya habían hecho varios turnos de guardia cuando llegó la niña y dejó algo dentro del cofre. Lápiz y Sacapuntas se prepararon para atacar y su sorpresa fue enorme al descubrir que quien sería objeto de su secuestro lloraba como un bebé. Se acercaron a él, como muestra de humanidad, para saber qué le había ocurrido.

-Es que ha sido un día muy difícil, me duelen los pies de correr tanto por encima de las hojas escribiéndolo todo yo solo, esta vida no la aguanto, es demasiada presión solo para mí.

Esto era lo que esperaban Lápiz y Sacapuntas, una oportunidad para hacer realidad sus sueños y no sería necesario violar la ley. Al día siguiente los tres consiguieron de alguna manera que Nany los llevara a la escuela, y ayudándose como hacen los verdaderos amigos la niña pudo hacer el diagnóstico y desde ese momento los cuatro fueron inseparables, pues los mejores amigos son los que se hacen en los momentos más difíciles.


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2 ideas en “Armonizando ingeniería y literatura ”

  1. Viernes, 08 Julio 2022 18:40

    Buena opción de visibilizar el trabajo de nuestros estudiantes y profesores en otras esferas de la creación.

  2. Sábado, 09 Julio 2022 09:30

    Precioso y muy sentido cuento. Cuanto nos enseña. Felicidsdes