Donde la ternura y el amor afloran

No podían haber escogido mejor lugar para culminar un Congreso de la FEU que la escuela “Solidaridad con Panamá”. Los estudiantes de la Cujae pensaron que ya habían vivido muchas emociones en dos días intensos de trabajo, sin embargo, esta visita fue un manantial de ternura y amor.

Para los delegados al X Congreso de la FEU en la Universidad Tecnológica de La Habana, “José Antonio Echeverría” (Cujae) este jueves 3 de noviembre será inolvidable. Ese centro mágico hizo coincidir en armonía el cerebro emocional y el racional que les hablara, el día anterior, el profesor Manuel Calviño.

Al llegar, el cálido recibimiento por el coro infantil de la escuela para niñas y niños con discapacidades físicas y/o mentales, fue el preludio de un encuentro singular. La coordinadora general Margarita Matheu Lorenzo explicó detalles del centro inaugurado por el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en enero de 1989.

Debe su nombre también a Fidel, porque en ese año el pueblo panameño libraba su lucha por la soberanía del canal interoceánico que el gobierno de Estados Unidos insistía en apropiarse, recordó Matheu. Hasta hace tres años, éramos el único centro de este tipo en el país, ya existe uno en la región central y otro en la oriental, añadió.

En sus instalaciones hay amplias aulas para la docencia, la terapia ocupacional, la computación, una biblioteca, salones de estomatología, una enfermería y un gimnasio, con equipamientos para el tratamiento de las múltiples patologías que tienen estos infantes. Son atendidos por especialistas; médicos, logopedas, psicólogos, y se brinda apoyo también a sus familiares para continuar los procedimientos en casa.

Ante la pregunta de qué puede aportar la universidad para la escuela, Matheu asegura que con esta visita ya están ayudando. “Tenemos necesidades como todos, hemos limpiado con lo que podemos, pero nunca han dejado de brillar nuestros pisos”.

Es un centro altamente costoso por sus necesidades especiales, añade la coordinadora, quien hablaba como solo los que tienen un profundo amor por lo que hacen, pueden hacerlo, no dijo, en cambio, su experiencia como fundadora de la instalación hace 33 años, junto a la imprescindible directora y alma también de la solidaridad de Solidaridad con Panamá, Esther María La O. Había que ir a sentir esa experiencia.

El recorrido se realizó en dos grupos, por la cantidad de participantes, entre estudiantes y profesores que asistimos, uno al frente de Matheu y otro con la coordinadora de la enseñanza de Secundaria Básica, Isiely Ramírez. Es indescriptible lo que sintieron los estudiantes.

Todavía con los ojos húmedos tras salir de la sala de Logopedia, Victor Madruga, de Ingeniería Mecánica, confiesa que nada se compara con un abrazo que le demos a estos niños. En tanto, Alejandro Rivas, de Automática y del secretariado saliente de la FEU, reconoce que “está duro ver eso”, recompensa saber que el Estado tiene una institución que los acoge y enseña, añadió.

Xenia Hechavarría, estudiante de Ingeniería Química, dice que el centro representa una tranquilidad para los padres de los niños con estas discapacidades, porque aquí son cuidados sus hijos. “Esta visita también nos da la posibilidad de trazar líneas de investigación en las diferentes carreras que pueden aportar a mejorar las condiciones de esos niños y del colectivo de profesores”, reflexionó.

También de la carrera de Ingeniería Química, Grettel Castillo y Lázaro Peralta proponen llegar aquí con experimentos que motiven a los infantes, y realizar intercambios culturales con los artistas aficionados de ambos planteles. “Múltiples ideas salen de esta visita”, analiza Castillo, quien dice sentirse muy emocionada en su segunda ocasión en esta escuela.

Con el recién estrenado presidente de la FEU en la Cujae, Alejandro Perdomo, comprendimos el por qué de la selección de este lugar como cierre del Congreso “por lo emotivo, útil, por la sensibilidad que despierta en la gente ver esta instalación tan linda, bien equipada, porque a pesar de los problemas que tenemos, reconforta saber que es el Estado socialista cubano quien atiende y educa a estos niños que nacieron con esas incapacidades”.

“De esta visita pueden salir nuevos proyectos extensionistas. La mejor acción, como dijo la coordinadora, es venir y aportar con nuestro abrazo. Uno no puede más que contagiarse de amor, al ver el amor que las personas que trabajan aquí le dedican a los niños”, afirmó Perdomo.

Al volver del recorrido, de nuevo en el aula, una acomodadora suigéneris sorprendió a la muchachada. La niña Evelin, de 3er grado de la enseñanza especial, fue la que autorizó la entrada y ubicó a estudiantes y profesores en el asiento seleccionado. En su risa fresca y abrazo sincero se desnuda el alma de quien observa la escena.

En el resumen afloran nuevos proyectos, en donde las emociones coinciden con las capacidades que cada uno puede aportar desde las carreras que estudian como futuros ingenieros y arquitectos.

Randy Becerra, estudiante de Ingeniería Eléctrica dice percibir el amor con que tratan a estos infantes porque ante la pregunta de “-qué quieres ser cuando seas grande- una niña respondió que maestra para cuidar a los niños, y esto da la medida de que se les enseña y también protegen aquí”, enfatiza con voz entrecortada.

Llueven las propuestas de proyectos de extensión universitaria y de investigación de todas las carreras que se estudian en la Cujae. Prometen regresar con el apoyo de la administración para juntos coincidir donde la ternura y el amor afloran.


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