CETA SA: Avances en el vínculo entre la Cujae y el sector productivo y de servicios

Tomado de Cubadebate 

En agosto de 2020 se creó la Sociedad de Interfaz de Ciencia y Tecnología de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CETA S.A.), con el objetivo de fortalecer los vínculos entre la universidad cubana y el sector productivo y de servicios.

La empresa CETA S.A. se encarga de gestionar los proyectos de transferencia e innovación solicitados por el sector productivo y de servicios, y de aquellos asociados a programas que emprende la propia empresa.

Su directora, la doctora en Ciencias Danae Pigueiras Otero, explicó a Cubadebate que los proyectos que se desarrollan en ese centro de altos estudios se relacionan con todas las áreas de la ingeniería, la arquitectura y otras especialidades.

Añadió que han promovido la creación de proyectos en sectores estratégicos de la economía cubana como los de la construcción, electroenergético, telecomunicaciones y la informática, turismo, producción de alimentos, industria biotecnología y farmacéutica, y  servicios técnico-profesionales.

Hay dos clasificaciones para esos proyectos: los asociados a programas nacionales, sectoriales y territoriales, y los de transferencia e innovación, solicitados por el sector productivo y de servicios, que incluyen servicios científico-técnicos, consultorías y capacitación profesional.

Pigueiras Otero señaló que, aunque siempre ha habido una relación entre la universidad y el sector productivo y de servicios, la constitución de CETA S.A. fortaleció ese vínculo y propició un cambio necesario.

La empresa se enfoca en generar un modelo de trabajo que funcione como un canal de transferencia e innovación en dos direcciones.

La primera, hacia los equipos de trabajo de la universidad, con apoyos en el diseño y gestión de los proyectos, el desarrollo de nuevos productos y servicios, la búsqueda de financiamiento y el perfeccionamiento de una cultura de la innovación que parte de la integración empresa-universidad, además de dirigir la investigación hacia problemas y requerimientos de la actividad económica.

La segunda, hacia el sector productivo y de servicios, identificando y canalizando sus necesidades, facilitando la introducción de la ciencia y la transferencia de tecnologías en la solución de problemas, y asegurando asesoría y capacitación profesional que garanticen un cambio de mentalidad hacia la innovación.

Entre los beneficios para estudiantes y profesores de la Cujae, la directora de CETA S.A. apunta que la empresa ha creado condiciones para financiar nuevos proyectos, remunerar a los participantes, crear infraestructuras para el desarrollo científico, facilitar el acceso a otras tecnologías y aplicar resultados de investigaciones.

A dos años de su fundación, CETA S.A. también ha posibilitado la realización de ferias y eventos, un mejor conocimiento de la realidad cubana por parte de los estudiantes (que contribuyen a solucionar problemas de la sociedad desde la universidad), y el fortalecimiento del proceso docente e investigativo con la participación de profesionales experimentados que laboran en el sector productivo y de servicios.

En 2021, fueron ejecutados por vía de CETA S.A. proyectos con 146 clientes nacionales y 38 extranjeros.

La sociedad trabaja con la empresa Servibasica (del Ministerio de Energía y Minas), Etecsa, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, BioCubaFarma, Azcuba, el Grupo de la Informática y las Comunicaciones (GEIC) y otros clientes.

CETA S.A. ha conformado una cartera con un número importante de proyectos que se han materializado en bienes y servicios:

  • Sermap (Sistema de edificaciones residenciales de mortero armado prefabricado), con prototipos de la universidad y contratos de pruebas para su exportación hacia México. Tiene posibilidades de generalización en el país.
  • Fabricación y validación de un pluviógrafo conjuntamente con el Instituto de Recursos Hidráulicos. En el proceso de fabricación intervinieron diferentes entidades.
  • Sigenu (Sistema para la gestión universitaria), implementado en todo el país, en el Ministerio de Educación Superior y otros organismos.
  • Consultorías a empresas no radicadas en Cuba.
  • Diagnóstico organizacional.
  • Estudios de cargas de viento, fundamentalmente en obras en construcción e inversiones.
  • Diseño de sistemas de fuentes renovables de energía, para entidades que las introducen.
  • Evaluación y pruebas a medios dieléctricos para todas las empresas eléctricas del país o aquellas que requieren certificarlos.
  • Sistemas para optimizar rutas y conjuntos de soluciones para el desarrollo de aplicaciones que permitan optimizar recorridos.
  • Estudios de riesgos.
  • Modernización y recuperación de equipos, fundamentalmente en la automática.
  • Estudios de oportunidad, prefactibilidad y factibilidad.
  • Protecciones eléctricas en grupos electrógenos.
  • Diseño estratégico organizacional.
  • Elaboración de perfiles de cargo por competencias.
  • Gestión del capital humano.
  • Seguimiento y análisis de opiniones en medios digitales, con base en investigaciones de reconocimiento de texto.
  • GeCap (Generador de pruebas de software), una aplicación de modelo para la obtención de casos de prueba.
  • Gestión de mantenimiento.
  • Gestión y eficiencia energética.
  • Conjunto de cursos especializados.

Pigueiras Otero afirmó que los proyectos que gestionan son muy importantes porque “ponen el conocimiento de la universidad en las actividades de producción y servicios para el desarrollo de la sociedad. La forma de trabajo que implementamos tiene efectos a corto plazo en la eficiencia y mejora de los procesos en ese sector”.

Destacó que es importante para empresas y universidades tener un pensamiento diferente, un cambio de cultura que les permita orientarse hacia la innovación.

“Hoy tienen mayores oportunidades. pues existe un marco regulatorio que favorece estos procesos y políticas que promueven la introducción de la ciencia y la innovación”, aseveró la directora de CETA S.A.

Analiza experto de la Cujae contaminación del aire tras incendio en Matanzas

 

Foto tomada de Bohemia

Existe una real preocupación acerca de los posibles daños a la atmósfera, por la emisión de gases contaminantes debido a la combustión de hidrocarburos, tras el incendio de grandes proporciones en la base de supertanqueros de Matanzas, desde el pasado viernes 5 de agosto. En busca de un criterio especializado, la Dirección de Comunicaciones de la Universidad Tecnológica de La Habana, José Antonio Echeverría (Cujae), entrevistó al profesor de Contaminación Atmosférica de la Facultad de Ingeniería Química, Anel Hernández Garces.

En su explicación, el experto analiza los efectos de la combustión de hidrocarburos en cualquier circunstancia, no solamente atendiendo a lo sucedido en la zona industrial de la occidental provincia cubana.

Una de las causas principales de la contaminación del aire es la combustión. El viento actúa como medio de transporte, dilución y transformación de sustancias tóxicas a través de la atmósfera —explica el profesor, graduado de Radioquímica en el Instituto Superior de Ciencias y Tecnologías Nucleares, integrado hoy a la Universidad de La Habana—. Aclara, además, que en el caso de procesos industriales, se optimizan las condiciones de la combustión para que sea lo más completa posible y genere la menor cantidad de partículas y gases contaminantes. Estos son conducidos hasta chimeneas con la altura necesaria para que puedan dispersarse en la atmósfera y al llegar a la superficie contaminen el aire lo menos posible.

Según explica el profesor Hernández Garces, en la combustión completa solo se emiten dióxido de carbono y vapor de agua. Sin embargo, durante los accidentes donde se queman hidrocarburos la combustión nunca es total; los gases y partículas se liberan a la atmósfera en el mismo lugar donde se generan y dejan de hacerlo con la extinción del incendio o por el agotamiento de los hidrocarburos.

A esa columna de humo gigante de coloración oscura, que afligió a muchas personas en Cuba y el mundo durante los días en que ardía el fuego en Matanzas, los especialistas la llaman penacho —continúa el experto—. Este transporta monóxido de carbono, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, cenizas e hidrocarburos no quemados, además del dióxido de carbono y el vapor de agua antes mencionados.

El académico de la Facultad de Ingeniería Química añade que los gases producto de la combustión son invisibles. Las partículas quedan suspendidas en el aire en forma de polvos y con una coloración oscura; de ahí que podamos observar el humo que sale de las chimeneas y los tubos de escape de algunos vehículos.

Medidas que deben tomarse ante incendios de este tipo

  • Evacuar a la población más cercana a la zona del incendio, en dirección transversal al viento.
  • Usar nasobuco o mascarilla humedecida.

No siempre se cuenta con caretas antigás para toda la población, por lo que se recomienda la evacuación hacia zonas con aire más limpio.

¿Cuáles pudieran ser los riesgos medioambientales ante el siniestro en Matanzas?

Entre los problemas medioambientales ocasionados por la contaminación atmosférica se encuentran las lluvias ácidas y el efecto invernadero —asevera el profesor—, esto puede ocurrir en toda ignición de este tipo. La lluvia ácida es consecuencia de la presencia de ácido sulfúrico o nítrico en la combustión, y se produce cuando los óxidos de azufre y nitrógeno se mezclan con pequeñas gotas de agua presentes en la atmósfera y forman ácido sulfúrico y nítrico. Luego, estos caen sobre la tierra disueltos en la lluvia.

Un dato importante que aportó el especialista fue explicar que los gases contaminantes viajan muchos kilómetros, según la dirección del viento, antes de caer en la tierra como lluvia ácida. Expuso como ejemplo que las emisiones de contaminantes en las áreas industriales de Estados Unidos pueden ser la causa del daño en los bosques canadienses, y viceversa. Lo mismo ha sucedido con accidentes de este tipo en otros países del mundo, en los que sus efectos suelen alcanzar a otras naciones e incluso continentes.

La lluvia ácida puede dañar la salud humana y la vida de plantas y animales; contribuye a la contaminación de las aguas potables, eleva la acidez de lagos y ríos y afecta las raíces de árboles y plantas, lo que disminuye su resistencia a las plagas. Cuando los niveles de acidez de las lluvias son altos, puede erosionar edificios, estatuas y monumentos.

Ahora bien, es necesario enfatizar en el criterio del experto, quien considera que de ser ácida la lluvia que ha estado ocurriendo en zonas de Mayabeque y La Habana, no es producto del incendio en Matanzas.

Esto no quiere decir que esa lluvia no sea ácida, puede haber estado afectada por contaminación de origen industrial que se formó tiempo atrás en otras zonas de Cuba, e incluso en otro país cercano —apuntó el especialista, que recomienda medir los niveles de acidez por las entidades competentes—. Si resulta ácida, no debiera relacionarse con el accidente, porque el contaminante que se encontraba en la atmósfera llevaba menos de 24 a 72 horas de emitido; esos gases avanzan a razón de 400 km por día y las provincias de Mayabeque, La Habana y Artemisa se encuentran alrededor de 100 a 150 km de la zona del siniestro.

De 24 a 72 horas después de emitido el contaminante a la atmósfera, pudiese afectar áreas más allá de 400 km hasta los 1200 km, considerando un transporte aproximado de 400 km por día —ratifica—. El viento fue un elemento a favor de que el penacho se dirigiera hacia el oeste por la costa norte y, por tanto, lo más probable es que ya esté sobre los mares al norte de la región occidental cubana —añadió—.

Luego, el profesor precisó que se ha comprobado que la lluvia caída en estos días ha arrastrado partículas bastante grandes, que cubre de polvo toda la superficie afectada. De ser tóxico o ecotóxico (cuando perjudica a animales y plantas), este polvo afectaría también al suelo y las especies vivas. Pero insiste en que habría que comprobar la composición química de este polvo.

Efecto invernadero

Además de la lluvia ácida habría que adicionar la contribución al calentamiento global, que se conoce también como “efecto invernadero artificial”. Este es causado por un incremento de la concentración del dióxido de carbono, metano y otros gases. A pesar de que el incendio duró pocos días, el consumo de una gran cantidad de combustible presupone la liberación de una gran cantidad de gases de efecto invernadero —reconoció el experto—.

Cuba, su condición de isla, archipiélago

El movimiento del aire nocturno producto de las brisas marinas hace que el contaminante se disperse. Según el profesor de Contaminación Atmosférica, es posible que en este momento el aire esté limpio de los gases de la combustión en la zona del accidente, y solo debiera quedar la presencia de los compuestos orgánicos volátiles y sulfuro de hidrógeno emitidos por el petróleo que se derramó.

Conclusión importante

A modo de conclusión y en respuesta a la preocupación manifiesta acerca de la contaminación del aire tras el accidente ocurrido en días pasados en la provincia de Matanzas, el especialista Anel Hernández Garces refiere que el aire que respiramos está en los metros más bajos de la atmósfera, separados por una capa de inversión térmica; es una zona invisible que impide que los gases de la superficie se mezclen con los de arriba. Esa capa cambia de altura (sube) con el calentamiento diurno y baja en la noche. En ese cambio de altura, el contaminante de arriba puede pasar abajo, pero muy poca cantidad. No debe afectar la salud para los que vivimos a nivel del mar.

Una explicación necesaria sobre los pararrayos

El impacto de un rayo en uno de los tanques de depósito de combustible en la zona industrial de Matanzas, el pasado 5 de agosto, y la catástrofe que sobrevino después, provocó un cúmulo de comentarios en las redes y medios de prensa sobre los dispositivos llamados comúnmente pararrayos. Para conocer más sobre los rayos, pararrayos y su funcionamiento, la Dirección de Comunicaciones de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), entrevistó a un experto en el tema, el Doctor en Ciencias e ingeniero eléctrico, Juan Almirall Mesa.


Con 56 años de experiencia docente, el profesor de la facultad de Ingeniería Eléctrica de la Cujae nos recuerda que: “Los rayos son descargas eléctricas que se producen entre nubes y entre una nube y la tierra. Ocurren durante el desarrollo de las tormentas y, según estimaciones de la NASA, en todo el planeta suceden unas 2000 tormentas de forma simultánea”.
Estas tormentas producen “unos 100 rayos por segundo y de estos, alrededor de 40 caen a tierra; la media global en la Tierra es de seis rayos por kilómetro cuadrado al año. Cuba está entre los países con alta incidencia de los rayos por la frecuencia de las tormentas eléctricas y por su intensidad”, explica el Profesor Auxiliar y Consultante.

Según datos del Instituto Cubano de Meteorología (INSMET), se registra una media anual de 54 fallecidos por impactos de rayos; esta es la primera causa de muerte por fenómenos meteorológicos en Cuba, precisa Almirall. También se conoce que, en su mayoría, son causa de incendios forestales e incendios en instituciones industriales y civiles, incluyendo viviendas. De acuerdo con la información publicada por la National Fire Protection Association (NFPA), en el año 2014 ocurrieron, solo en Estados Unidos, 3900 incendios en hogares, originados por un rayo.

 Los pararrayos

 Diseñados para la protección contra los rayos, la misión de los pararrayos es “conducir la corriente a tierra, haciéndola circular por un lugar predeterminado, de forma tal que se minimicen sus efectos nocivos”, puntualiza el jefe de la disciplina Ingeniería Eléctrica. “Existen dos tipos básicos de protección contra los rayos, los que se usan en las instalaciones eléctricas y los que se usan en las instalaciones civiles e industriales”, aclara Almirall, autor de varios textos básicos en la carrera de Ingeniería Eléctrica.
En las edificaciones civiles e industriales se usa el “apantallamiento, donde se predetermina el lugar del impacto, mediante el uso de dispositivos captadores; de estos el más conocido es la denominada punta Franklin”.
Para acercarnos mejor a la comprensión de estos temas, a los menos duchos en materia de Física y fenómenos atmosféricos, el Dr. C. Almirall nos explica que “cuando una nube de tormenta se acerca, las cargas eléctricas acumuladas en su base, por lo general negativas, inducen cargas positivas sobre la superficie de la tierra, que se desplazan y se acumulan en el dispositivo captador. A medida que la descarga descendente avanza hacia la tierra, aumenta la acumulación de cargas en el dispositivo captador y con esto aumenta también la intensidad del campo eléctrico, lo que a su vez provoca, para una altura determinada de esa descarga descendente, que, desde la punta del dispositivo captador se inicie una descarga o líder ascendente positivo que va al encuentro del líder descendente. En el instante de su encuentro es que se inicia el rayo”.
Para definir el lugar más apropiado donde debe caer el rayo “se diseña el circuito, siempre lo más corto posible, para conducir su corriente a tierra, garantizando un nivel de riesgo tolerable”, continúa su explicación el también asesor principal del laboratorio de alta tensión del Centro de Investigaciones y Pruebas Electroenergéticas (CIPEL).

¿Cuál es el principio de protección contra rayos de los equipos instalados en los sistemas eléctricos?

Almirall explica que “son dispositivos que se sitúan en paralelo con los equipos instalados en las redes eléctricas y están dotados de componentes no lineales que, bajo condiciones normales de operación, conectan el sistema a tierra a través de una resistencia muy grande que imposibilita la circulación de corriente para las tensiones de operación del sistema que se trate. Sin embargo, ante una sobretensión, el valor de esa resistencia cae prácticamente a cero, lo que permite el flujo de la corriente del rayo a la tierra, y cuando esta cesa, recupera su valor, continúa el miembro del Comité Académico de la Maestría de Ingeniería Eléctrica.

¿Cuántos tipos básicos de protección contra los rayos existen?Para garantizar la eficacia de este tipo de protección, en el diseño y construcción de las instalaciones industriales se debe cumplir con lo normado para la cantidad de días con tormentas al año en una región determinada (nivel ceráunico), según datos del INSMET, aclara el profesor de la Cujae.

Para saber si una instalación necesita pararrayos o no, se estudian los datos antes mencionados y se determinan los valores de resistencia de puesta a tierra. Existen otras variables que no dependen del diseñador, como son las variaciones que ocurren en los niveles ceráunicos originadas por el cambio climático, las sequías intensas que alteran la resistencia de puesta a tierra, entre otras.

¿Un sistema bien diseñado de protección contra rayos, de los equipos instalados en los sistemas eléctricos, puede operar sin fallas?“Sí, bajo las condiciones de diseño que conllevan un nivel de riesgo tolerable”, puntualiza Almirall. “Por ejemplo, en distribución se emplean pararrayos de 5 y 10 kA de capacidad, pero si la línea es impactada por una descarga de, digamos, 40 kA, o si el número de descargas consecutivas es superior a las que puede soportar el pararrayos, este fallará. Son variables que no dependen de la voluntad del diseñador. En ambos casos se presentará una falla con la consiguiente interrupción del servicio y las consecuencias que esto puede traer, como la reciente falla en la termoeléctrica Guiteras por el impacto de un rayo en la subestación y que el sistema de protección no fue capaz de neutralizar”, recordó.

También rememora una falla ante un rayo en una línea de 220 kV, que provocó la división del sistema eléctrico nacional en dos bloques (occidente y oriente) durante varias horas, con pérdidas económicas considerables.

Mantenimientos

“Para garantizar la eficacia de un sistema de protección contra los rayos, en las instalaciones civiles e industriales, es imprescindible un mantenimiento adecuado, aún más cuando se trata de los sistemas de puesta a tierra, que en muchas ocasiones se construyen debajo de las propias instalaciones y para corregir los problemas que se presentan requieren de trabajos costosos y complejos”, expone Almirall.

¿Puede el mantenimiento garantizar el funcionamiento eficaz de este sistema?“Un mantenimiento adecuado puede mantener el nivel de eficacia dentro de los límites de riesgo tolerable, pero no puede evitar todas las fallas, pues como se planteó, hay variables que inciden en su funcionamiento y que no dependen de la voluntad del hombre”.

¿Puede una instalación de protección contra rayos de cualquier tipo, diseñada de acuerdo con las normas vigentes y con un mantenimiento adecuado, operar sin fallas?“No, pues estos sistemas están sometidos a eventos naturales que no dependen de la voluntad del hombre y que no es posible tener en cuenta en el diseño por razones económicas y en muchos casos, también técnicas”, reafirma el profesor de las asignaturas Sistemas de puesta a tierra, Seguridad eléctrica y Técnicas de alta tensión, en la Cujae.

¿Puede una instalación de protección contra rayos, diseñada de acuerdo con las normas vigentes y con un mantenimiento adecuado, operar sin fallas para el nivel de riesgo tolerable que se consideró y el tiempo de vida útil para el que se diseñó?

“Sí, es posible, pero para ello se requiere de un régimen de mantenimiento predictivo, preventivo y correctivo muy bien diseñado, y además contar con los recursos materiales y financieros necesarios, cosa que, con la situación económica actual del país, es prácticamente imposible, como todos sabemos, debido, principalmente, al bloqueo de Estados Unidos”.

Ha sido muy amplia la información aportada por el experto y resumirla para estas líneas fue una tarea compleja. El profesor Almirall expone en sus respuestas parte de los conocimientos básicos que deben dominar los estudiantes de 3.er año de la carrera de Ingeniería Eléctrica y que después se complementan en la maestría, en la asignatura Técnicas de alta tensión, que también imparte.

Convocan a concurso cubano de fantasía y ciencia ficción

Tomado de Juventud Técnica

El Proyecto Cultural DIALFA convoca a participar en la 10ma edición del Concurso Mabuya de Fantasía y Ciencia-Ficción Cubana.

El certamen está dirigido a adolescentes jóvenes y adultos que podrán participar en las categorías de cuento, historieta e ilustración. El plazo de admisión vence el primero de octubre del 2022.

Se otorgará un premio único de 2000 cup para cada categoría. Los resultados se darán a conocer en el evento BEHIQUE 2022 que tendrá lugar en Centro Hispanoamericano de Cultura en el mes de noviembre.

CATEGORÍAS

Cuento:

- Presentar un cuento de tema libre, ya sea nacional o internacional, pero del género fantástico (Ciencia Ficción y/o Fantasía).

- Extensión máxima 5 hojas. Formato del trabajo: preferiblemente tamaño de la hoja «Carta»., Arial 12, márgenes 2 cm, espacio sencillo.

- Enviar el cuento en formato Word. Firmar con seudónimo. Entregar un documento word con los datos del autor (nombre, teléfono, dirección).

Historieta:

- Presentar una historieta basada en una obra literaria cubana de fantasía o ciencia ficción, puede ser de un cuento o una novela publicada de un autor cubano.

- También el trabajo de historieta puede ser basado en Mitología Cubana.

- Extensión máxima 8 páginas. Formato del trabajo: preferiblemente tamaño de la hoja «Carta».

- Se puede usar cualquier técnica artística y se puede participar en equipo.

- Enviar la historieta en formato JPG. Firmar con seudónimo. Entregar un documento word con los datos del autor (nombre, teléfono, dirección) y datos del trabajo como: en qué obra literaria está basada la historieta, con una breve descripción de un párrafo.

Ilustración:

- Realizar una ilustración basada en una obra literaria cubana de fantasía o ciencia ficción, puede ser de un cuento o una novela publicada de un autor cubano.

- La ilustración debe representar un pasaje de la obra literaria.

- También el trabajo de ilustración puede ser basado en Mitología Cubana.

- Se puede usar cualquier técnica artística y se puede participar en equipo.

- Formato del trabajo: preferiblemente tamaño de la hoja «Carta».

- Enviar la ilustración en formato JPG. Firmar con seudónimo. Entregar un documento word con los datos del autor (nombre, teléfono, dirección) y datos del trabajo como: en qué obra literaria está basada la ilustración, con una breve descripción de un párrafo.

REQUISITOS PARA PARTICIPAR:

- Presentar un solo trabajo por categoría.

- Los trabajos deben ser firmados con seudónimo. Entregar en un documento aparte los datos del autor y datos de la obra.

- Las obras deben ser trabajos inéditos, no comprometidos con otro concurso, y no publicados.

- El ganador del premio del año anterior no podrá participar en esta edición del concurso.

- Extraordinariamente, el premio puede ser declarado desierto por el jurado. Su fallo es inapelable.

- Los participantes autorizarán al comité organizador la divulgación de las obras sin fines de lucro, ya sea impresa o en medios digitales.

Para más información contactar con los auspiciadores al email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o al WhatsApp: 5 334 32 05. Los trabajos pueden ser entregados por cualquiera de esas dos vías.

Convocatoria al IV Concurso «Manolito Carbonell» 2022

Tomado de Alma Mater

En el año de su centenario y el de la Federación Estudiantil Universitaria, la Revista Alma Mater convoca al IV Concurso Nacional de Periodismo «Manolito Carbonell» 2022, en prensa escrita, para estudiantes de la Educación Superior en todo el país.

El concurso rinde homenaje a Manuel Carbonell, quien dirigió la publicación durante su etapa clandestina.

Se podrán enviar textos periodísticos en los géneros de reportaje, entrevista, perfil, crónica, comentario y testimonio.

Las obras pueden ser inéditas o publicadas entre el 1de febrero y el 30 de junio del 2022.

La temática es libre. El plazo de admisión vence el 30 de octubre del presente año a las 10:00 a.m.

Se entregará un Premio Único consistente en remuneración económica, soportes editoriales y la publicación del texto ganador.

El jurado, que estará compuesto por prestigiosos profesionales del gremio (el listado de miembros se hará público cuando venza el plazo de recepción de las obras), podrá decidir dos menciones y tres finalistas, cuyos textos se publicarán en la revista.

En cada obra deben anexarse los siguientes datos: título del trabajo, género, nombre y apellidos, número de carnet de identidad, universidad, dirección particular, teléfono y correo electrónico. Las obras se recepcionarán en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Los resultados se darán a conocer el 9 de noviembre de 2022 por nuestras redes sociales. La premiación será durante las actividades por el centenario de Alma Mater.